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Archive for the ‘RRHH’ Category

La empresa llegó a ser la número uno de su ramo. Facturábamos y crecíamos a un ritmo vertiginoso… hasta que el Ing. Rodríguez dejó la Dirección General y en su lugar entró el Lic. X.

Realizó cambios sin hacer un buen análisis de por qué hacerlos, hizo recortes de personal sin conocer las habilidades de las personas y tomó decisiones que tuvieron mucho en común: hicieron enojar a todos, desde los accionistas, hasta los empleados y proveedores. Así, tras décadas de éxito, hoy la empresa se encuentra en quiebra. El Lic. X consiguió trabajo antes de que el barco terminara de hundirse, y los que nos quedamos hemos remado con todas las ganas… pero poco podemos hacer ya.”

Como consultora empresarial desgraciadamente he escuchado esta historia, -con diferentes nombres y escenarios- una y otra vez: en empresas familiares, en PYMES, en organizaciones de todo tipo. Malos capitanes de barco que lo hunden y huyen en una barca antes de que sea el hundimiento final, sin importar cuántos perecen en el camino.Todos hemos conocido buenas empresas que fracasan por estar en malas manos. Y cuando hablo de fracaso no sólo me refiero a bancarrota, sino a la pérdida de valor, de rentabilidad y de su reputación en el mercado. Y – como hemos visto- esto se puede dar de una manera vertiginosa. En México somos testigos de las miles de PYMES y cientos de empresas que han desaparecido como tales. Según estudios diversos, desde los realizados por Ram Charam y Jerry Useem hasta los publicados recientemente en la revista Harvard, las empresas fracasan o tienen éxito debido – sobre todo- a factores emocionales. Sí, aunque los directivos en ocasiones quisieran negarlo o mensopreciar el poder de las emociones, éstas son –fundamentalmente- las que pueden llevar a que las cosas funcionen como debe ser, a que la adaptación al cambio sea proactiva, a que el personal se comprometa, esté motivado y sea mas productivo…o no.

Sin embargo, el mayor presupuesto no está en la capacitación emocional… ¿estaremos poniendo el énfasis en los factores erróneos? Por ejemplo, la inversión en Marketing tiende a ser muy superior a la inversión en Capacitación, sobre todo la relacionada al desarrollo personal. Muchas campañas se realizan con bombo y platillo hacia el público, pero pocos invierten en realizar una campaña hacia adentro, que venda su marca a los empleados y que los informe de las campañas externas. ¿Cuántas veces hemos hablado a una empresa preguntando por una promoción, producto o servicio, que vimos en la publicidad pero que los empleados desconocen? La millonaria inversión se cae cuando la promesa de marca no se cumple. Y eso no es “culpa” de los empleados, sino que es responsabilidad de los directivos.

El proceso para llevar nuestra marca a la mente y los corazones del personal se llama “Branding”. Cuando hemos realizado procesos de este tipo buscamos que éstos se reflejen en el servicio que ofrecemos a los clientes (servicio acorde a tu marca) y el servicio que se da entre los compañeros, de manera interna (conductas en-marca o fuera-de-marca). Así, se liga la promesa de marca con una realidad constantemente demostrada por todo el personal. El proceso –para ser exitoso-debe incluir fases de definición, medición, comunicación, implementación y mantenimiento de la nueva cultura. Debemos de llevar a cabo sistemas de cambio cultural permanente, medible y rentable.
Realizar este proceso es menos costoso que no hacerlo, dados sus resultados en aumento de productividad, calidad, motivación, compromiso del personal e imagen de marca. Y ¿quién lo puede realizar? En México lo hemos llevado a cabo en empresas de todos tamaños, desde PYMES que van iniciando su camino en el mercado hasta con grandes corporativos, logrando un cambio cultural de manera rápida y permanente.
Hoy no podemos darnos el lujo de probar fórmulas sin resultados, pues cada vez la competencia es más fuerte y muchas empresas que antes se consideraban fuertes están declarando quiebra o desapareciendo como tales.

¿Qué factores intervienen en la caída de una compañía? Las propias empresas ofrecen todo tipo de excusas: una mala economía, turbulencia en los mercados, la debilidad del yen, inundaciones históricas, tormentas catastróficas, subterfugios competitivos, etc. Es decir, causas ajenas a su propio control. Pero un estudio detallado de los fracasos corporativos indica que, aparte de las causas de fuerza mayor, la mayoría de las empresas se hunden por una razón muy simple: errores en la gestión”.
Los errores en la gestión son notables, sobre todo, en empresas que podrían haber tenido vidas largas y productivas con un equipo directivo más capaz y visionario, con un enfoque en las personas que producen los resultados y no sólo en el número mensual. Como dice Charam: “En otras palabras, hay compañías muy buenas que fracasan por malas razones”.
¿Estará tu empresa cometiendo uno o varios de los “pecados” que la pueden llevar al fracaso? ¿Cuáles son éstos? ¡Saludos afectuosos!.

Fuente: Victoria Holtz es Directora General de TMI World-México

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Por: Do It Internacional

 

¿Siente que el tiempo no le alcanza para nada, vive a las carreras y tiene demasiadas cosas por hacer? Si su respuesta es afirmativa, es muy probable que usted tenga el Síndrome del Tiempo.

El Síndrome del Tiempo es una enfermedad de la vida moderna que normalmente empieza a desarrollarse cuando entramos al mundo corporativo. Cada vez tenemos más trabajo y menos tiempo y la enfermedad se va desarrollando en sus diferentes etapas hasta que llegamos a la fase terminal.

Etapa 1: Demasiadas cosas por hacer
Nunca en la historia de la humanidad, el ser humano había acumulado tantos pendientes en su vida. El nivel de exigencia del mundo moderno nos obliga a prepararnos mejor: además de terminar una licenciatura, tenemos que aprender inglés, realizar una maestría y mantenernos actualizados a través de diplomados y cursos. Cada año, nuestro jefe nos anima a trabajar más, superar nuevos retos y realizar más proyectos. Y si a eso le sumamos las múltiples opciones que nos da la vida moderna (viajes, ejercicio, Internet, cursos, libros, etc.) nuestra lista de pendientes puede llenar varias páginas de un cuaderno.

Etapa 2: Aumento de la velocidad
Como tenemos tanto que hacer, corremos como locos. Tenemos a nuestra disposición toda clase de artículos para “ahorrar tiempo”. Nuestros abuelos no contaban con horno microondas, lavadora, secadora, correo electrónico ni todos los aparatos que tenemos para liberar nuestro tiempo y sin embargo tenemos más cosas que hacer que ellos y corremos mucho más. Creemos que la solución es aumentar la velocidad y estamos obsesionados con la prisa.

Cuando tenemos que hacer una fila, nuestra cabeza genera toda clase de ecuaciones matemáticas para determinar la más corta y rápida y hasta nos comparamos con el señor de traje azul que se hizo en la otra fila para ver quién llega primero. Nos hacemos detrás del coche que tiene más probabilidades de arrancar primero cuando cambie el semáforo y ya no nos basta con ir a lugares de comida rápida sino que utilizamos el “drive thru” para apurarnos más.

Etapa 3: Dispersión
Aún con las carreras en que vivimos, el tiempo no alcanza. No sabemos por donde empezar y saltamos de una cosa a otra sin terminar ninguna. Así que decidimos hacer varias cosas a la vez. Aprovechamos para escribir e-mails mientras hablamos por teléfono y atendemos un visitante. Manejamos, hablamos por celular y comemos al mismo tiempo.

Etapa 4: Desequilibrio
Nuestra vida empieza a desequilibrarse. Ya no podemos darle el tiempo y la energía que requieren las personas que más nos importan. Descuidamos nuestra salud y no recargamos energía a través del descanso y actividades reparadoras. Si éste desequilibrio se prolonga por mucho tiempo, el Síndrome acaba en una crisis que se ve reflejada en problemas de salud, divorcio, hijos con problemas de falta de atención y pérdida del trabajo.

¿Y usted, en qué etapa se encuentra? La mayoría de personas que estamos en el mundo corporativo ya presentamos síntomas de desequilibrio en nuestras vidas y por eso es importante hacer consciencia de que el Síndrome del Tiempo está desarrollándose y tomar acciones para neutralizarlo. Aquí le presentamos algunos consejos prácticos:

1. Priorice:
Identifique las áreas de su vida que son más importantes para usted y defina acciones específicas para equilibrar estos aspectos. Decida por ejemplo, salir de la oficina más temprano un día a la semana, irse de vacaciones con su familia o empezar a hacer ejercicio.

2. Deje de correr:
La prisa solamente le traerá estrés y pobres resultados. Empiece por observarse cada vez que tenga ese sentimiento de andar a las carreras y pregúntese si vale la pena. La vida se nos pasa sin disfrutarla mientras corremos sin parar.

3. Aprenda a cambiar el ritmo:
Hay momentos que requieren velocidad, pero hay otros que requieren presencia. Cuando llegue a su casa, baje el ritmo y aproveche el tiempo que tiene con las personas más importantes en su vida. Coma con calma, disfrute de su comida y aprenda a recuperar la energía gastada.

4. Planee su día, todos los días:
La mejor inversión de tiempo que puede hacer es planear su día. Defina cuales son esas actividades realmente importantes que quiere realizar hoy y concéntrese en terminarlas. El éxito no se basa en la cantidad de cosas que haga, sino en que haga las que tienen mayor impacto en sus resultados.

5. Viva el presente: Sufrimos de estrés por estar pensando en lo que hicimos o dejamos de hacer y en lo que haremos o lo que pasará. Si logra concentrase únicamente en lo que pasa en este momento, logrará una vida más plena, satisfactoria y libre de estrés.

Colaboración de Do it Internacional, especialistas en efectividad www.doit.com.mx 

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Conserva tu Empleo

Por: Marisol Espino

Ante la situación económica evidente que vivimos hoy en día, así como en el hogar se hace necesario reducir gastos y ahorrar en todo lo posible, dentro de las organizaciones no es la excepción.

Las empresas se encuentran en un momento crítico en el cual se requiere hacer más – con menos, es decir, el cuidado de los recursos sobre todo financieros se hace indispensable, evitar derroches, incrementar la productividad, triplicar esfuerzos comerciales, establecer más y mejores estrategias, ser más creativos y medir los resultados así como evaluar el desempeño del personal con un único fin; subsistir y permanecer ante ésta “crisis” que en realidad significa “crecimiento”.

Todo lo anterior conlleva a la toma de decisiones, en ocasiones, con resistencia pero necesarias sobre recortes de personal, ya sean masivos o bien paulatinos con el fin de aligerar la carga nominal, fiscal y económica en la que hoy se encuentra inmersa la fuerza empresarial Mexicana.

No solamente las pequeñas y medianas empresas se ven en ésta situación, en mayor o menor medida toda la industria tanto de productos y servicios a nivel internacional está padeciendo ésta vulnerabilidad.

Éstas líneas no pretenden alarmar, ni generar preocupaciones adicionales ya que sin duda la crísis económica ha tocado fondo y se recuperará en el mediano – largo plazo para dar apertura a nuevas oportunidades para aquellos que estén preparados para aprovecharlas.

Sin embargo, éstos párrafos, sí tienen el objetivo de orientarte en tu desempeño laboral, si tienes un empleo actualmente la recomendación es: “cuídalo” a continuación te proporciono algunas recomendaciones, que, si las llevas a la práctica evitarás ser considerado (en la medida de lo posible y con el empeño que pongas) candidato a despido.

Cuales son los factores que las empresas toman en cuenta para despedir a un empleado:

  • Productividad
  • Rentabilidad
  • Resultados
  • Actitud
  • Antigüedad
  • Nivel salarial

Entre otros, sin embargo, los factores mencionados son los más importantes que tú debes tomar en consideración.

Una organización difícilmente pensará en deshacerse de un buen elemento, de un empleado que le produce resultados, que le genera rentabilidad, que cumple sus objetivos y además mantiene una actitud positiva y proactiva tanto a sus labores como a las variantes del cambio.

Ante una reestructura o reingeniería empresarial, la mayoría de las ocasiones la toma de decisiones se basa en “quién sobra por cada área” “quién no justifica su puesto dentro de la empresa” “quién tiene salarios más altos y no son productivos” “qué área no es indispensable para la empresa…al menos por ahora” “ qué ejecutivo genera conflictos y puede ser sustituído por alguien con menor salario o bien por otro empleado” y “qué empleados me cuestan más y me aportan menos”, sumando a esto un factor muy común y lamentable, “quién tiene más antigüedad y me generará pensiones y “gastos” en el corto o mediano plazo.

Si bien es cierto que la cultura organizacional en cuanto a la toma de decisiones es cada vez distinta gracias a la asesoría de especialistas y consultores que apoyan a las empresas en éste proceso, aún existen éstos lineamientos en muchas compañías.

Te aseguro que lo que menos desea toda organización es deshacerse de su capital humano – intelectual, esto también le cuesta y afecta económicamente, ya que se va gente que conoce su negocio, su industria, personal a quien le costó capacitar y habilitar para desempeñar las funciones para las cuales fue contratado, fácil no es, lamentablemente sí necesario para continuar siendo fuente de empleo y competitiva en el mercado.

De tal forma que no te lo tomes personal, comprendiendo éste contexto, tu empresa no es responsable de la situación económica mundial y sin temor a equivocarme está en busca de continuar operando a pesar de todo, así como procurando afectar lo menos posible a sus empleados.

Es tiempo de cambios, y tú estas dentro del mismo, por lo que la sugerencia es que te ocupes.

¿Cómo?

Conserva tu empleo, no te inquietes por la incertidumbre, si compañeros tuyos ya fueron despedidos, siéntete afortunado de continuar, no vivas con la mente ocupada en que serás el siguiente, es mejor que:

  • Desempeñes tu trabajo con calidad en tiempo y forma
  • Aportes ideas para tu área y organización
  • Muestra interés común, no sólo en tus intereses
  • Reinvéntate día con día para ser más competitivo
  • Sé el mejor en lo que haces
  • Haz notar tus talentos ejerciéndolos
  • Cumple con todos tus deberes y aporta más sin que te lo pidan
  • Mantén una actitud positiva, incluso ante todo cambio que se presente en tu empresa
  • Sé proactivo
  • Involucra a tus compañeros de trabajo en apoyar a su empresa y dar lo mejor de sí
  • Sé generador de cambio, si cambias tú, cambia tu entorno
  • Sé puntual y llega a tu puesto de trabajo a hacer lo que debes
  • No asistas a trabajar para cumplir un horario, asiste a cumplir un propósito y un objetivo
  • No pierdas tiempo, en las empresas tiempo es dinero, optimiza tu día con base en resultados sustentables
  • Evita contagiarte de pesimismos
  • No te prestes al “radiopasillo” los rumores solo son eso “rumores”
  • Pregunta a tu jefe, cómo puedes ser mejor, pide retroalimentación de qué espera ahora de ti y cómo puedes apoyar a la organización
  • Trabaja más y mejor, te aseguro que las ventajas que tendrás serán en beneficio tuyo en algún momento
  • No te limites, los límites son mentales, tu potencial es mayor al que tú mismo crees
  • Pon en acción tu creatividad
  • Sé altamente productivo, eficaz y rentable para tu empresa. Tú sabes cómo hacerlo
  • Haz que las cosas sucedan, lleva la planeación a la acción
  • Asiste cada día a tu trabajo como si fuera el primero:

¿Recuerdas ese entusiasmo de tu primer día de trabajo?, la actitud que mostrabas en las primeras semanas, lo importante que era para ti hacer notar que fuiste bien elegido, lo presentable que asistías, el interés por aprender y aportar, ESO ES LO QUE TE RECOMIENDO QUE HAGAS Y SIENTAS A DIARIO.

Con ello, tú te sentirás muy bien y tus superiores lo notarán, siempre y cuando sea auténtico y sincero de tu parte.
Además, ayuda a tu empresa a ahorrar:

  • No derroches los suministros que tu organización te brinda para desempeñar tu trabajo
  • Apaga luces que no requieras
  • Recicla papel y todo lo posible que te sea útil para reutilizar
  • Cuida tus instalaciones
  • Dale uso correcto a todo el equipo de cómputo y electrónico de tu empresa
  • Usa el teléfono sólo para asuntos de trabajo, no personales
  • Súmate a todo esfuerzo de ahorro que tu empresa requiera

En general el objetivo es reducir gastos, incluyéndote, no seas un gasto, conviértete en una inversión para tu compañía.

Nadie mejor que tú conoce cómo ahorrar en tu puesto de trabajo, hazlo, no esperando que se te reconozca porque tal vez eso no suceda, pero sí por ti, por el simple hecho de coadyuvar y ser solidario con la empresa que creyó en ti al contratarte, hoy más que nunca te necesita y si esto lo hacen más y más personas los resultados serán sumamente favorables.

Es importante destacar que éstas recomendaciones son con el fin de conservar tu empleo y convertirte en un empleado excepcional, no pidas nada a cambio, el objetivo es evitar convertirte en parte de las estadísticas del desempleo actual, recuerda que todo esfuerzo tiene su recompensa, no lo hagas pensando en algo adicional a lo que hoy tienes, no por ahora, ejecuta tu plan de acción personal por y para ti, lo demás vendrá por añadidura, y por supuesto, si en ese plan puedes incluír a más compañeros de trabajo que se sumen te dejará una gran satisfacción.

Deseo sinceramente que éstos textos te sean de utilidad y te aporten ideas útiles para tu desempeño laboral.

Finalmente me permito reiterar, No te Preocupes, Ocúpate.

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Los seis sombreros para pensar es un método creado por Edward de Bono para la toma de decisiones y explorar nuevas ideas, que le ayudarán a pensar mejor.

También, este método lo puede aplicar en reuniones de trabajo, con su equipo de trabajo, en la ejecución de algún proyecto, tomar decisiones individuales y colectivas, etcétera.

Sombrero Descripción de pensamiento Blanco Representa lo neutro y objetivo, basado en hechos y números (cifras). Rojo Representa la ira, furia, las emociones. Da el punto de vista emocional. Amarillo Representa la alegría, optimismo, beneficios. Cubre la esperanza y pensamiento positivo. Verde Representa el crecimiento fértil. Indica la creatividad y nuevas ideas. Negro Representa la crítica y prudencia. Cuidado y precaución. Cubre los aspectos negativos del por qué algo no puede ser. Azul Se encarga del control y la organización del proceso de pensamiento, además el uso de los otros sombreros.

Las características mencionadas en la tabla del pensamiento de cada sombrero, pueden ser usadas para crear un clima de pensamiento más claro, mejorar la comunicación y mejorar la creatividad en cualquier empresa.

Además, con esta herramienta, lograrán aplicar diferentes formas de pensar consciente y podrán desarrollar e incrementar habilidades para el buen desempeño de sus funciones.

 

Fuente: Rosa María Ibáñez Martínez es Master en PNL y Coach certificado así como instructora de Alianzas Estratégicas en Capacitación.

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Los equipos en apuros

Las organizaciones empezaron apostando a que implementar equipos de trabajo en líneas de producción era beneficioso y que obtendrían grandes mejoramientos con esto,  entre los beneficios esperados, estaban: aumento en la producción, disminución del scrap, mayores vueltas de inventario, reducción en el ausentismo, menor índice de rotación, mejoramiento sustancial en la calidad de los productos y en especial mayor satisfacción de los clientes, tanto internos como externos, sin contar el mejoramiento en el ambiente laboral.

 

Tanto las empresas como los miembros del los equipos, iniciaron esta aventura sumamente emocionados, pues claro, el pertenecer a un equipo, con la esperanza de participar, ser tomado en cuenta en las cosas que te afectan, el que tu opinión ahora sea escuchada por la gerencia, el compartir tus ideas y sentimientos con tus compañeros y muchas veces amigos, hace que la energía colectiva sea grande, pues bien, esto no es fantasía, así resulta de inicio, o acaso usted ¿no lo pensó y sintió igual cuando entro a trabajar a una empresa?, ¿O se sintió parte de un equipo al cual quería pertenecer?

Los equipos, en las experiencias que he vivido, de inicio dan esta sensación de logro y de superpoder, pero, debemos de tomar en cuenta algunos factores que en nuestra cultura se dan y que también son  normales en la evaluación de un grupo para ser equipo:

 

  • No estamos acostumbrados a colaborar, más bien nos hemos  desenvuelto en una cultura de competencia, que bien es apoyada por la gerencia  o compañía. Con ejemplos como: el área sobresaliente, el empleado del mes, las  comparaciones entre áreas, compañeros y demás, hacen que nuestra intención de  colaborar se vea minimizada.
  • Tendemos a reconocer los errores de los demás y hasta los propios,  pero no tomamos en cuenta ni los resultados positivos ni los esfuerzos  encaminados al resultado. Esto es tan sencillo de comprobar, es como pedirle  que haga una lista de cualidades y defectos y se dará cuanta que no le será  difícil enumerar los defectos, pero, ¿y las cualidades?
  • Uno de los problemas más fuertes de las agrupaciones es la  comunicación; si bien puede ser muy directa en cuanto a expresión de ideas, si  se exagera, la gente tiende a expresar sentimientos y llevarse mucho tiempo en  esto, sin encontrar solución a sus problemas, logrando sólo convertir las  juntas o sesiones individuales en lamentaciones y desahogos. Los equipos  requieren compartir tanto ideas como sentimientos, pero enfocados al objetivo  común, que normalmente se les olvida o sus procesos no son los adecuados para  encaminarlos a este fin común.

Algunos de estos factores son parte de nuestra cultura, pero también es cierto que todos los equipos en su desarrollo, se toparán con algunos problemas iguales o relacionados y la deficiencia que se tiene en las empresas, es no saber como manejarlos o qué hacer para ayudarlos a su desarrollo o madurez. Pensamos que trabajar en equipo era sólo el reunirlos, buscar un objetivo común y esperar los resultados.

Ahora las organizaciones, como sus miembros, están aprendiendo a identificar en qué etapa de madurez o desarrollo se encuentra su equipo y cuáles son las actividades que los líderes de los equipos -o quienes están apoyando- deben hacer para que éstos se desarrollen o maduren.

El reto actual no es formar equipo, es mantenerlo y también lograr que llegue a madurar lo más rápido posible, aunque los equipos seguramente retrocederán, y ese será un reto mayor, es fundamental la identificación de las causas y las acciones para apoyarlos. Afortunadamente ya existe experiencia y herramientas para hacerlo. Su reto será aplicarlas.

Fuente: Oscar H. Vázquez Guevara es Director de MDC Consultoría y Capacitación.

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El mundo actual de los negocios se ven inmersos en una dinámica acelerada de cambios en diferentes ámbitos de tecnología, procesos y competitividad.

Es importante desarrollar una Estrategia de Administración de Cambio a nivel Organizacional que permita tomar en cuenta al Capital Humano ante cualquier iniciativa.

La Administración del Cambio forma una herramienta poderosa que ayuda a la organización de manera interna a comprender y entender el cambio de manera positiva y proactiva acelerando este proceso y mitigando la resistencia.

Existen cuatro componentes que debe incluir una Estrategia Administración de Cambio en aspectos de Comunicación, Formación, Sensibilización y Alineamiento Estratégico.

 

Están acciones se traducen en las siguientes actividades:

  • Alinear las expectativas del Cambio a la Nueva Estrategia de Negocio involucrando a todos los niveles de la organización
  • Diseñar e implantar una estrategia de comunicación integral que permita manejar Cambio de manera formativa e informativa
  • Establecer un programa de Formación y entrenamiento que permita contar con el capital humano ser autosuficiente en información y conocimiento de la nueva herramienta
  • Implantar una estrategia de alineamiento estratégico que evalué la resistencia al cambio antes, durante y al finalizar el proceso de cambio Estas líneas de acción en complemento de una Asesoría a Externa permitirán a las organizaciones de hoy asegurar con mayor éxito cualquier proceso de cambio.
Fuente: Sergio Fragoso Mendoza es Director Comercial de Consulting Change Management SC.

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Empecé mi vida profesional trabajando para una gran empresa multinacional. Recién salido de la Universidad, conseguí lo que consideraba la mejor oportunidad de mi vida. Entré a trabajar a una organización con presencia en 52 países que ofrecía muchísimas oportunidades de desarrollo y crecimiento profesional.

En pocos días me di cuenta de que nada de lo que había aprendido en la Universidad era aplicable en la vida real y que tenía ante mi el gran reto de sobrevivir entre profesionales a los que admiraba mucho, y por supuesto, la única manera de hacerlo era: trabajar mucho.

Y trabajaba mucho. Recuerdo salir frecuentemente de mi oficina a las 11:00 de la noche, trabajar fines de semana y llevarme trabajo a casa. Tenía una visión clara: quería llegar a ser vicepresidente para América Latina y vivir como expatriado, preferiblemente en Miami.

 

 

En aquellos años, la vida era fácil. No tenía ningún problema con trabajar largas horas a la semana. Es más, me encantaba hacerlo, el trabajo era mi vida y la estaba viviendo como quería.

El problema empezó el día que me enamoré. De repente, existía otra cosa en mi vida que era igual o más importante que mi trabajo. Necesitaba tiempo para pasar con esa nueva persona maravillosa que había entrado en mi vida. Como ya andaba bastante ocupado, empecé a utilizar el tiempo que antes gastaba durmiendo para estar con ella. Nos veíamos frecuentemente en las noches y pasábamos todos los fines de semana bailando hasta la madrugada.

Aunque vivía bastante desvelado, el tiempo todavía me alcanzaba para lo que quería. Pero luego quise más. Quise estudiar una maestría, quise viajar por el mundo, quise casarme y tener hijos, quise aprender nuevas cosas y tener nuevas experiencias, quise tener una vida interior más rica.

De esta manera empezó mi nuevo oficio en la vida: el de equilibrista en la cuerda floja. Andaba caminando en las alturas, tratando de sostener al mismo tiempo una vida laboral llena de retos con una vida personal llena de satisfacciones. Todos los días se añadía nuevo peso en ambos extremos de la balanza. Iba ascendiendo en mi vida profesional y con ello adquiría nuevas responsabilidades y aumentaba la presión mientras que al mismo tiempo quería más tiempo para mi pareja, para mis hijos y para mí mismo.

Mantener la balanza equilibrada se convirtió en un verdadero problema. Por un lado, una vocecita susurraba en mi oído izquierdo: “estoy en los mejores años de mi vida, los cargos de vicepresidente son pocos y los aspirantes muchos. En unos años ya voy a estar muy viejo para el mercado laboral, así que más me vale esforzarme ahora y triunfar. Si no genero ingresos importantes en los próximos años, cómo voy a lograr la seguridad económica que quiero para mi y mi familia?”.

Mientras que en mi oído derecho otra voz me decía: “estoy en los mejores años de mi vida, mis hijos están chiquitos y no me quiero perder el verlos crecer. La vida se pasa muy rápido y si no le dedico tiempo a las cosas que quiero hacer y aprender, luego voy a estar muy viejo para hacerlo”.

Después de muchos años de estar dedicado al tema de manejo efectivo del tiempo, puedo ver que mi experiencia durante estos primeros años de mi vida laboral no es única. Todos los días, nuestros clientes nos comparten su lucha por mantener una vida equilibrada. Tenemos muchos sueños, tanto laborales como personales, y no vemos cómo poder cumplirlos todos. Sentimos que solamente hay dos caminos: el del super-ejecutivo, que implica grandes satisfacciones y grandes sacrificios o el del fracaso, que implica quedarnos sin trabajo y perder la estabilidad económica.

De hecho, la mayoría de la gente ni siquiera se cuestiona el tema. Ponerse a pensar en todo lo que quiero hacer con mi vida, definir qué es lo que realmente me importa y tomar acciones al respecto es ponerme más trabajo del que ya tengo, así que lo más fácil es levantarme como todos los días e ir a trabajar.

No tomar ninguna decisión es decidir de todas formas. Dejar que la vida nos lleve, en lugar de definir a donde queremos ir, es decidir que los demás fijen nuestras prioridades. Es más fácil caminar con los ojos vendados y ver después a donde nos lleva el camino.

El problema que esto trae, es que muchas veces perdemos cosas que realmente nos importan y nos damos cuenta demasiado tarde. Cientos de clientes nos comparten cómo, al no lograr una vida más balanceada, han perdido su salud, su relación de pareja, ver crecer a sus hijos o su trabajo. Y una gran parte de ellos, siente que no había otra salida, que la empresa donde trabajan exige eso de ellos, que su jefe los hace quedarse hasta tarde, que así es el mundo… en fin. Estoy convencido de que el único responsable de nuestra vida somos nosotros mismos y que la única forma de lograr lo que queremos es saber qué queremos y tomar acciones para lograrlo.

¿Es realista, en el mundo moderno, tener una vida equilibrada entre el trabajo y lo personal? Depende a lo que llamemos equilibrado. Si queremos completar todos los días nuestra lista de pendientes laborales, llevar y recoger a los niños en la escuela, estudiar la maestría, hacer ejercicio, dedicarle suficiente tiempo a nuestros hobbies favoritos, ver los noticieros y hacer las otras 50 cosas que queremos… pues no. No se puede.

Pero si una vida equilibrada significa lograr hacer lo que realmente nos importa, darle tiempo a esas cosas que son verdaderamente significativas para cada uno de nosotros, entonces la respuesta es sí es posible.

El primer paso es, por lo tanto, definir que es lo que realmente queremos hacer. Cuáles son esas áreas en nuestra vida que queremos disfrutar, que cosas no nos queremos perder Y con eso claro, concentrar nuestros esfuerzos en lograrlo.

Entre todas nuestras actividades, el trabajo es la que, mal manejada, nos puede llevar a un mayor desequilibrio. Pasamos la mayor parte de nuestro día y siempre hay mucho que hacer. Recuerdo que de joven pensaba que, si se me apareciera el genio de la lámpara de Aladino, mi deseo sería que el mundo parara dos semanas para ponerme al día con todo el trabajo pendiente. Pues el genio no ha aparecido ni el mundo no ha parado hasta ahora y todavía sigo atrasado.

Para lograr un balance de vida, lo primero que hay que hacer es entender que no vamos a poder hacer todo lo que queremos, en el tiempo en que quisiéramos. Que la meta del día no debe ser completar toda la lista de tareas, sino hacer aquellas que realmente logran resultados.

Es muy fácil perderse en el mar de cosas pendientes y trabajar largas horas. Así cómo la clave para tener una vida plena es saber cuales son mis prioridades en la vida, la clave para ser exitoso laboralmente, es saber cuales son las prioridades en el trabajo.

No cumplí mi sueño de juventud de llegar a ser vicepresidente para Latinoamérica de esa organización, no fui expatriado ni viví en Miami. ¿Hubiera podido lograrlo? Claro que sí. Lo que pasó es que en el camino me dí cuenta que ese sueño no era realmente mió, era prestado. Era el sueño de mis compañeros de trabajo y coordinaba perfectamente lo que yo sentía que todos esperaban de mí. Pero cuando puse mi vida en la balanza, descubrí que mis sueños eran otros.

Hoy puedo decir que he vivido como he querido. Soy director para Latinoamérica de mi propia organización, tengo una vida laboral llena de retos y satisfacciones, una familia que me disfruto inmensamente y varias actividades extra-laborales que completan mi vida satisfactoriamente.

Sigo en el oficio de equilibrista. Todavía me mantengo en la cuerda floja balanceando todas estas actividades, pero saber qué es lo que realmente es importante para mi y concentrarme en resultados me mantiene en las alturas!!

Fuente: Julián Jordan Do it Internacional

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Pescando Clientes

 

Por: Oscar Marcos Gómez

 

Uno de mis pasatiempos favoritos es la pesca en agua dulce, hace unas semanas salí a pescar con mis nietos, no nos fue bien, pero lo intentaremos de nuevo otro día y sé que tendremos éxito y si no lo tenemos, lo intentaremos de nuevo.

Es muy interesante ver cómo relacionamos la pesca con las ventas, al momento de ir a “Pescar Clientes”.

Algunas cualidades que debe tener un “Pescador de Clientes”; un buen Vendedor-Consultor :

1. Un buen pescador debe de tener paciencia. Debe aprender a esperar pacientemente hasta que el pez pique la carnada, si el pescador no puede quedarse quieto y tranquilo nunca podrá ser un buen pescador. Debemos de intentar nuevas formas de llegar al Cliente, cambiar la carnada “la oferta” las veces que sea necesario para que le sea más atractiva.

2. Debe tener perseverancia. Debe aprender a no descorazonarse nunca, siempre volver a probar un vez más, y otra vez más. Si un Cliente dijo que no esta vez, es probable que no le ofrecimos lo que realmente necesita, intentémoslo de nuevo.

3. Debe de tener coraje. Debe de estar dispuesto a correr riesgos y a enfrentar la furia del mar y los vientos. Debemos de saber cómo enfrentar a nuestra competencia y no por precio.

4. Debe de tener una noción exacta del momento preciso. El buen pescador sabe muy bien cuándo ir de pesca y cuándo quedarse en casa. Debemos de encontrar el momento adecuado para hacer nuestra presentación a la persona adecuada.

5. Debe de tener la carnada precisa para cada pez. Cada pez responde a un tipo distinto de carnada. Cada Cliente busca que se le satisfagan sus necesidades en específico, ¿Las conocemos? cada Cliente es diferente a los demás.

6. El buen pescador debe mantenerse oculto. Si su presencia es demasiado manifiesta, si su sombra cae sobre el agua, los peces no se acercaran. Nuestras campañas de marketing deben de ser con el llamado marketing de guerrilla, donde de repente aparece nuestra oferta y causa un impacto no esperado en nuestros Clientes.

7. Un buen pescador debe saber reconocer que tipo de pez fue el que pescó, vale la pena quedarse con él o regresarlo al agua. Hay una frase entre los pescadores que dice: “Usa tu instinto para pescar una trucha y tu inteligencia para decidir qué hacer con ella”.

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¿Qué es el Business Case?

Hace tal vez un par de años cuando las personas me preguntaban qué es un Business Case, contestaba: “una herramienta que te ayuda a evaluar y presentar el impacto financiero de tomar una u otra decisión” sin embargo creo que la definición de Business Case va más allá de eso.
El Business Case me gusta definirlo como la comunicación simple y concreta del análisis de una propuesta, misma que me permite contar con los elementos necesarios para tomar una decisión sin la necesidad de depender de la persona que lo elaboró.

Una persona después de haber desarrollado su propio Business Case comentó lo siguiente:
“Me doy cuenta que el “delivery” de la propuesta es casi o más importante que el contenido y las cifras de la misma y por lo tanto el tema de la comunicación es vital”
El objetivo del Business Case es comunicar el análisis de una propuesta, lo cual difícilmente se puede lograr a través de una hoja de cálculo, a menos que siempre esté ahí la persona que lo elaboró para explicar el contenido de cada cifra y más aún, si tomamos en cuenta que existen factores distintos a los números y que pueden jugar un papel muy importante al momento de implementar una propuesta, una hoja de cálculo no es suficiente para tomar una adecuada decisión.

Desde mi punto de vista, no hay Business Case si no hay un documento, ya que de lo contrario sólo es un análisis financiero, mas no un Business Case, el cual debe cumplir el principio básico de contar con los elementos (financieros y no financieros) para tomar una decisión sin la necesidad de que alguien me explique dicho análisis, lo cual a su vez lleva a eficientar el proceso de toma de decisiones al disminuir los tiempos asociados con la exposición y explicación de propuestas, es decir las juntas.

Un problema recurrente en la falla de la implementación de propuesta, es debido a que sólo se consideraron números en el análisis y se dejaron atrás aspectos que fueron tan importantes, que llevaron al fracaso y por ende a una mala decisión tomada. Al igual que un libro, el cual permite comunicar la idea o propuesta de quien lo escribe sin la necesidad de tenerlo a nuestro lado para que nos lo explique verbalmente, el Business Case debe ser un documento que deje claro en el lector el análisis de su propuesta para que pueda tomar una adecuada decisión.

Desde el punto de vista de quien lo elabora, es decir del analista de la propuesta, el Business Case es una herramienta que le asiste en analizar y estructurar de manera ordenada el impacto financiero y de otros recursos económicos (no monetarios) de tomar una decisión y por ende hacer mejor uso de su tiempo, así como tener la certidumbre que su análisis incluye toda la información relevante para una adecuada toma de decisiones. Este es el comentario de un directivo en Centroamérica una vez que recibió un Business Case por primera vez:
“Felicitaciones por el documento adjunto, me parece que pocas veces he visto algo así de detallado en esta empresa”.

El Business Case es un medio para revisar las consideraciones, supuestos y métodos tomados en cuenta, así como para documentar las repercusiones si la alternativa o propuesta es o no es implementada; y más aún, para identificar los beneficios que generará su implementación, generalmente está estructurado de la siguiente forma:

  • Esquema General
  • Sumario ejecutivo
  • Introducción
  • Métodos y Análisis de Datos
  • Alcances y Límites
  • Supuestos
  • Modelo Costo /Beneficio
  • Fuente de Datos y Métodos Empleados
  • Modelo Financiero
  • Riesgos, sensibilidad y contingencias
  • Conclusiones y Recomendaciones

Al desarrollar un Business Case, se debe elaborar una historia, misma que puede ser del área, división o de la propia empresa, por lo tanto las personas involucradas en ésta, deben participar en la elaboración del Business Case, aportando información, comentarios, ideas etc., y delegando la elaboración del documento a una o dos personas quienes serán los que se encarguen de recopilar la información requerida del resto de los miembros del equipo (área) para elaborar el Caso.

¡Excelente día!

Fuente: Sergio Viniegra es Director General de B&V Asesoría y Coaching.

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Más ataques cardíacos se producen los lunes entre las seis de la mañana y el mediodía, que en cualquier otro momento.
“Harry Dassah, M.D., cardiólogo “
Así que, ¿por qué preocuparse, sobre todo en el lugar de trabajo? hay muchas razones. lo que parece normal y familiar (un sentimiento de preocupación y ansiedad acerca de sus actividades diarias) puede impedir que usted o los miembros de su equipo alcancen metas personales y profesionales. si no se controla, el estrés tóxico puede.

- reducir la productividad. el estrés tóxico contribuye a la disminución de la productividad, el ausentismo y la rotación de empleados. cuando los empleados empiezan a cometer errores o a hacer su trabajo más lentamente, cuando se quedan en casa para evitar las situaciones estresantes en el trabajo, o incluso hasta cuando renuncian con la esperanza de encontrar un puesto menos estresante en otra parte, la productividad de su equipo o de las personas que usted supervisa, puede verse directamente afectada.

- afectar la salud. demasiado estrés por un tiempo prolongado puede causarle una enfermedad física, o incluso puede matarlo. su cuerpo reacciona al estrés tal como lo haría frente a cualquier situación física peligrosa, elevando la presión arterial y alertando los sentidos. esta respuesta le protege y puede ser beneficiosa por un tiempo breve4 sin embargo, el estrés prolongado, la preocupación y la ansiedad pueden crear tensión en el cuerpo más allá de sus límites.

- drenar la energía. la preocupación, el estrés y la ansiedad en exceso pueden drenarle la energía, lo que afecta negativamente su vida laboral y personal. usted necesita energía para concentrarse adecuadamente, responder de manera eficaz y evaluar con criterio las situaciones. la preocupación consume su energía y le priva de los recursos físicos, mentales o emocionales que se requieren para hacer bien su trabajo.

- dañar las relaciones. el estrés puede crear problemas en sus relaciones, en la casa o en el trabajo. así como un desajuste entre distintas personalidades en el trabajo puede generar conflictos interpersonales, el estrés puede acentuar estas sensaciones negativas o agravar situaciones existentes, haciendo que problemas pequeños parezcan grandes y obstaculizando el funcionamiento del equipo entero.

 

Fuente: Carlos Servin

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