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Archive for the ‘capital humano’ Category

La empresa llegó a ser la número uno de su ramo. Facturábamos y crecíamos a un ritmo vertiginoso… hasta que el Ing. Rodríguez dejó la Dirección General y en su lugar entró el Lic. X.

Realizó cambios sin hacer un buen análisis de por qué hacerlos, hizo recortes de personal sin conocer las habilidades de las personas y tomó decisiones que tuvieron mucho en común: hicieron enojar a todos, desde los accionistas, hasta los empleados y proveedores. Así, tras décadas de éxito, hoy la empresa se encuentra en quiebra. El Lic. X consiguió trabajo antes de que el barco terminara de hundirse, y los que nos quedamos hemos remado con todas las ganas… pero poco podemos hacer ya.”

Como consultora empresarial desgraciadamente he escuchado esta historia, -con diferentes nombres y escenarios- una y otra vez: en empresas familiares, en PYMES, en organizaciones de todo tipo. Malos capitanes de barco que lo hunden y huyen en una barca antes de que sea el hundimiento final, sin importar cuántos perecen en el camino.Todos hemos conocido buenas empresas que fracasan por estar en malas manos. Y cuando hablo de fracaso no sólo me refiero a bancarrota, sino a la pérdida de valor, de rentabilidad y de su reputación en el mercado. Y – como hemos visto- esto se puede dar de una manera vertiginosa. En México somos testigos de las miles de PYMES y cientos de empresas que han desaparecido como tales. Según estudios diversos, desde los realizados por Ram Charam y Jerry Useem hasta los publicados recientemente en la revista Harvard, las empresas fracasan o tienen éxito debido – sobre todo- a factores emocionales. Sí, aunque los directivos en ocasiones quisieran negarlo o mensopreciar el poder de las emociones, éstas son –fundamentalmente- las que pueden llevar a que las cosas funcionen como debe ser, a que la adaptación al cambio sea proactiva, a que el personal se comprometa, esté motivado y sea mas productivo…o no.

Sin embargo, el mayor presupuesto no está en la capacitación emocional… ¿estaremos poniendo el énfasis en los factores erróneos? Por ejemplo, la inversión en Marketing tiende a ser muy superior a la inversión en Capacitación, sobre todo la relacionada al desarrollo personal. Muchas campañas se realizan con bombo y platillo hacia el público, pero pocos invierten en realizar una campaña hacia adentro, que venda su marca a los empleados y que los informe de las campañas externas. ¿Cuántas veces hemos hablado a una empresa preguntando por una promoción, producto o servicio, que vimos en la publicidad pero que los empleados desconocen? La millonaria inversión se cae cuando la promesa de marca no se cumple. Y eso no es “culpa” de los empleados, sino que es responsabilidad de los directivos.

El proceso para llevar nuestra marca a la mente y los corazones del personal se llama “Branding”. Cuando hemos realizado procesos de este tipo buscamos que éstos se reflejen en el servicio que ofrecemos a los clientes (servicio acorde a tu marca) y el servicio que se da entre los compañeros, de manera interna (conductas en-marca o fuera-de-marca). Así, se liga la promesa de marca con una realidad constantemente demostrada por todo el personal. El proceso –para ser exitoso-debe incluir fases de definición, medición, comunicación, implementación y mantenimiento de la nueva cultura. Debemos de llevar a cabo sistemas de cambio cultural permanente, medible y rentable.
Realizar este proceso es menos costoso que no hacerlo, dados sus resultados en aumento de productividad, calidad, motivación, compromiso del personal e imagen de marca. Y ¿quién lo puede realizar? En México lo hemos llevado a cabo en empresas de todos tamaños, desde PYMES que van iniciando su camino en el mercado hasta con grandes corporativos, logrando un cambio cultural de manera rápida y permanente.
Hoy no podemos darnos el lujo de probar fórmulas sin resultados, pues cada vez la competencia es más fuerte y muchas empresas que antes se consideraban fuertes están declarando quiebra o desapareciendo como tales.

¿Qué factores intervienen en la caída de una compañía? Las propias empresas ofrecen todo tipo de excusas: una mala economía, turbulencia en los mercados, la debilidad del yen, inundaciones históricas, tormentas catastróficas, subterfugios competitivos, etc. Es decir, causas ajenas a su propio control. Pero un estudio detallado de los fracasos corporativos indica que, aparte de las causas de fuerza mayor, la mayoría de las empresas se hunden por una razón muy simple: errores en la gestión”.
Los errores en la gestión son notables, sobre todo, en empresas que podrían haber tenido vidas largas y productivas con un equipo directivo más capaz y visionario, con un enfoque en las personas que producen los resultados y no sólo en el número mensual. Como dice Charam: “En otras palabras, hay compañías muy buenas que fracasan por malas razones”.
¿Estará tu empresa cometiendo uno o varios de los “pecados” que la pueden llevar al fracaso? ¿Cuáles son éstos? ¡Saludos afectuosos!.

Fuente: Victoria Holtz es Directora General de TMI World-México

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Por: Do It Internacional

 

¿Siente que el tiempo no le alcanza para nada, vive a las carreras y tiene demasiadas cosas por hacer? Si su respuesta es afirmativa, es muy probable que usted tenga el Síndrome del Tiempo.

El Síndrome del Tiempo es una enfermedad de la vida moderna que normalmente empieza a desarrollarse cuando entramos al mundo corporativo. Cada vez tenemos más trabajo y menos tiempo y la enfermedad se va desarrollando en sus diferentes etapas hasta que llegamos a la fase terminal.

Etapa 1: Demasiadas cosas por hacer
Nunca en la historia de la humanidad, el ser humano había acumulado tantos pendientes en su vida. El nivel de exigencia del mundo moderno nos obliga a prepararnos mejor: además de terminar una licenciatura, tenemos que aprender inglés, realizar una maestría y mantenernos actualizados a través de diplomados y cursos. Cada año, nuestro jefe nos anima a trabajar más, superar nuevos retos y realizar más proyectos. Y si a eso le sumamos las múltiples opciones que nos da la vida moderna (viajes, ejercicio, Internet, cursos, libros, etc.) nuestra lista de pendientes puede llenar varias páginas de un cuaderno.

Etapa 2: Aumento de la velocidad
Como tenemos tanto que hacer, corremos como locos. Tenemos a nuestra disposición toda clase de artículos para “ahorrar tiempo”. Nuestros abuelos no contaban con horno microondas, lavadora, secadora, correo electrónico ni todos los aparatos que tenemos para liberar nuestro tiempo y sin embargo tenemos más cosas que hacer que ellos y corremos mucho más. Creemos que la solución es aumentar la velocidad y estamos obsesionados con la prisa.

Cuando tenemos que hacer una fila, nuestra cabeza genera toda clase de ecuaciones matemáticas para determinar la más corta y rápida y hasta nos comparamos con el señor de traje azul que se hizo en la otra fila para ver quién llega primero. Nos hacemos detrás del coche que tiene más probabilidades de arrancar primero cuando cambie el semáforo y ya no nos basta con ir a lugares de comida rápida sino que utilizamos el “drive thru” para apurarnos más.

Etapa 3: Dispersión
Aún con las carreras en que vivimos, el tiempo no alcanza. No sabemos por donde empezar y saltamos de una cosa a otra sin terminar ninguna. Así que decidimos hacer varias cosas a la vez. Aprovechamos para escribir e-mails mientras hablamos por teléfono y atendemos un visitante. Manejamos, hablamos por celular y comemos al mismo tiempo.

Etapa 4: Desequilibrio
Nuestra vida empieza a desequilibrarse. Ya no podemos darle el tiempo y la energía que requieren las personas que más nos importan. Descuidamos nuestra salud y no recargamos energía a través del descanso y actividades reparadoras. Si éste desequilibrio se prolonga por mucho tiempo, el Síndrome acaba en una crisis que se ve reflejada en problemas de salud, divorcio, hijos con problemas de falta de atención y pérdida del trabajo.

¿Y usted, en qué etapa se encuentra? La mayoría de personas que estamos en el mundo corporativo ya presentamos síntomas de desequilibrio en nuestras vidas y por eso es importante hacer consciencia de que el Síndrome del Tiempo está desarrollándose y tomar acciones para neutralizarlo. Aquí le presentamos algunos consejos prácticos:

1. Priorice:
Identifique las áreas de su vida que son más importantes para usted y defina acciones específicas para equilibrar estos aspectos. Decida por ejemplo, salir de la oficina más temprano un día a la semana, irse de vacaciones con su familia o empezar a hacer ejercicio.

2. Deje de correr:
La prisa solamente le traerá estrés y pobres resultados. Empiece por observarse cada vez que tenga ese sentimiento de andar a las carreras y pregúntese si vale la pena. La vida se nos pasa sin disfrutarla mientras corremos sin parar.

3. Aprenda a cambiar el ritmo:
Hay momentos que requieren velocidad, pero hay otros que requieren presencia. Cuando llegue a su casa, baje el ritmo y aproveche el tiempo que tiene con las personas más importantes en su vida. Coma con calma, disfrute de su comida y aprenda a recuperar la energía gastada.

4. Planee su día, todos los días:
La mejor inversión de tiempo que puede hacer es planear su día. Defina cuales son esas actividades realmente importantes que quiere realizar hoy y concéntrese en terminarlas. El éxito no se basa en la cantidad de cosas que haga, sino en que haga las que tienen mayor impacto en sus resultados.

5. Viva el presente: Sufrimos de estrés por estar pensando en lo que hicimos o dejamos de hacer y en lo que haremos o lo que pasará. Si logra concentrase únicamente en lo que pasa en este momento, logrará una vida más plena, satisfactoria y libre de estrés.

Colaboración de Do it Internacional, especialistas en efectividad www.doit.com.mx 

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Conserva tu Empleo

Por: Marisol Espino

Ante la situación económica evidente que vivimos hoy en día, así como en el hogar se hace necesario reducir gastos y ahorrar en todo lo posible, dentro de las organizaciones no es la excepción.

Las empresas se encuentran en un momento crítico en el cual se requiere hacer más – con menos, es decir, el cuidado de los recursos sobre todo financieros se hace indispensable, evitar derroches, incrementar la productividad, triplicar esfuerzos comerciales, establecer más y mejores estrategias, ser más creativos y medir los resultados así como evaluar el desempeño del personal con un único fin; subsistir y permanecer ante ésta “crisis” que en realidad significa “crecimiento”.

Todo lo anterior conlleva a la toma de decisiones, en ocasiones, con resistencia pero necesarias sobre recortes de personal, ya sean masivos o bien paulatinos con el fin de aligerar la carga nominal, fiscal y económica en la que hoy se encuentra inmersa la fuerza empresarial Mexicana.

No solamente las pequeñas y medianas empresas se ven en ésta situación, en mayor o menor medida toda la industria tanto de productos y servicios a nivel internacional está padeciendo ésta vulnerabilidad.

Éstas líneas no pretenden alarmar, ni generar preocupaciones adicionales ya que sin duda la crísis económica ha tocado fondo y se recuperará en el mediano – largo plazo para dar apertura a nuevas oportunidades para aquellos que estén preparados para aprovecharlas.

Sin embargo, éstos párrafos, sí tienen el objetivo de orientarte en tu desempeño laboral, si tienes un empleo actualmente la recomendación es: “cuídalo” a continuación te proporciono algunas recomendaciones, que, si las llevas a la práctica evitarás ser considerado (en la medida de lo posible y con el empeño que pongas) candidato a despido.

Cuales son los factores que las empresas toman en cuenta para despedir a un empleado:

  • Productividad
  • Rentabilidad
  • Resultados
  • Actitud
  • Antigüedad
  • Nivel salarial

Entre otros, sin embargo, los factores mencionados son los más importantes que tú debes tomar en consideración.

Una organización difícilmente pensará en deshacerse de un buen elemento, de un empleado que le produce resultados, que le genera rentabilidad, que cumple sus objetivos y además mantiene una actitud positiva y proactiva tanto a sus labores como a las variantes del cambio.

Ante una reestructura o reingeniería empresarial, la mayoría de las ocasiones la toma de decisiones se basa en “quién sobra por cada área” “quién no justifica su puesto dentro de la empresa” “quién tiene salarios más altos y no son productivos” “qué área no es indispensable para la empresa…al menos por ahora” “ qué ejecutivo genera conflictos y puede ser sustituído por alguien con menor salario o bien por otro empleado” y “qué empleados me cuestan más y me aportan menos”, sumando a esto un factor muy común y lamentable, “quién tiene más antigüedad y me generará pensiones y “gastos” en el corto o mediano plazo.

Si bien es cierto que la cultura organizacional en cuanto a la toma de decisiones es cada vez distinta gracias a la asesoría de especialistas y consultores que apoyan a las empresas en éste proceso, aún existen éstos lineamientos en muchas compañías.

Te aseguro que lo que menos desea toda organización es deshacerse de su capital humano – intelectual, esto también le cuesta y afecta económicamente, ya que se va gente que conoce su negocio, su industria, personal a quien le costó capacitar y habilitar para desempeñar las funciones para las cuales fue contratado, fácil no es, lamentablemente sí necesario para continuar siendo fuente de empleo y competitiva en el mercado.

De tal forma que no te lo tomes personal, comprendiendo éste contexto, tu empresa no es responsable de la situación económica mundial y sin temor a equivocarme está en busca de continuar operando a pesar de todo, así como procurando afectar lo menos posible a sus empleados.

Es tiempo de cambios, y tú estas dentro del mismo, por lo que la sugerencia es que te ocupes.

¿Cómo?

Conserva tu empleo, no te inquietes por la incertidumbre, si compañeros tuyos ya fueron despedidos, siéntete afortunado de continuar, no vivas con la mente ocupada en que serás el siguiente, es mejor que:

  • Desempeñes tu trabajo con calidad en tiempo y forma
  • Aportes ideas para tu área y organización
  • Muestra interés común, no sólo en tus intereses
  • Reinvéntate día con día para ser más competitivo
  • Sé el mejor en lo que haces
  • Haz notar tus talentos ejerciéndolos
  • Cumple con todos tus deberes y aporta más sin que te lo pidan
  • Mantén una actitud positiva, incluso ante todo cambio que se presente en tu empresa
  • Sé proactivo
  • Involucra a tus compañeros de trabajo en apoyar a su empresa y dar lo mejor de sí
  • Sé generador de cambio, si cambias tú, cambia tu entorno
  • Sé puntual y llega a tu puesto de trabajo a hacer lo que debes
  • No asistas a trabajar para cumplir un horario, asiste a cumplir un propósito y un objetivo
  • No pierdas tiempo, en las empresas tiempo es dinero, optimiza tu día con base en resultados sustentables
  • Evita contagiarte de pesimismos
  • No te prestes al “radiopasillo” los rumores solo son eso “rumores”
  • Pregunta a tu jefe, cómo puedes ser mejor, pide retroalimentación de qué espera ahora de ti y cómo puedes apoyar a la organización
  • Trabaja más y mejor, te aseguro que las ventajas que tendrás serán en beneficio tuyo en algún momento
  • No te limites, los límites son mentales, tu potencial es mayor al que tú mismo crees
  • Pon en acción tu creatividad
  • Sé altamente productivo, eficaz y rentable para tu empresa. Tú sabes cómo hacerlo
  • Haz que las cosas sucedan, lleva la planeación a la acción
  • Asiste cada día a tu trabajo como si fuera el primero:

¿Recuerdas ese entusiasmo de tu primer día de trabajo?, la actitud que mostrabas en las primeras semanas, lo importante que era para ti hacer notar que fuiste bien elegido, lo presentable que asistías, el interés por aprender y aportar, ESO ES LO QUE TE RECOMIENDO QUE HAGAS Y SIENTAS A DIARIO.

Con ello, tú te sentirás muy bien y tus superiores lo notarán, siempre y cuando sea auténtico y sincero de tu parte.
Además, ayuda a tu empresa a ahorrar:

  • No derroches los suministros que tu organización te brinda para desempeñar tu trabajo
  • Apaga luces que no requieras
  • Recicla papel y todo lo posible que te sea útil para reutilizar
  • Cuida tus instalaciones
  • Dale uso correcto a todo el equipo de cómputo y electrónico de tu empresa
  • Usa el teléfono sólo para asuntos de trabajo, no personales
  • Súmate a todo esfuerzo de ahorro que tu empresa requiera

En general el objetivo es reducir gastos, incluyéndote, no seas un gasto, conviértete en una inversión para tu compañía.

Nadie mejor que tú conoce cómo ahorrar en tu puesto de trabajo, hazlo, no esperando que se te reconozca porque tal vez eso no suceda, pero sí por ti, por el simple hecho de coadyuvar y ser solidario con la empresa que creyó en ti al contratarte, hoy más que nunca te necesita y si esto lo hacen más y más personas los resultados serán sumamente favorables.

Es importante destacar que éstas recomendaciones son con el fin de conservar tu empleo y convertirte en un empleado excepcional, no pidas nada a cambio, el objetivo es evitar convertirte en parte de las estadísticas del desempleo actual, recuerda que todo esfuerzo tiene su recompensa, no lo hagas pensando en algo adicional a lo que hoy tienes, no por ahora, ejecuta tu plan de acción personal por y para ti, lo demás vendrá por añadidura, y por supuesto, si en ese plan puedes incluír a más compañeros de trabajo que se sumen te dejará una gran satisfacción.

Deseo sinceramente que éstos textos te sean de utilidad y te aporten ideas útiles para tu desempeño laboral.

Finalmente me permito reiterar, No te Preocupes, Ocúpate.

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Los seis sombreros para pensar es un método creado por Edward de Bono para la toma de decisiones y explorar nuevas ideas, que le ayudarán a pensar mejor.

También, este método lo puede aplicar en reuniones de trabajo, con su equipo de trabajo, en la ejecución de algún proyecto, tomar decisiones individuales y colectivas, etcétera.

Sombrero Descripción de pensamiento Blanco Representa lo neutro y objetivo, basado en hechos y números (cifras). Rojo Representa la ira, furia, las emociones. Da el punto de vista emocional. Amarillo Representa la alegría, optimismo, beneficios. Cubre la esperanza y pensamiento positivo. Verde Representa el crecimiento fértil. Indica la creatividad y nuevas ideas. Negro Representa la crítica y prudencia. Cuidado y precaución. Cubre los aspectos negativos del por qué algo no puede ser. Azul Se encarga del control y la organización del proceso de pensamiento, además el uso de los otros sombreros.

Las características mencionadas en la tabla del pensamiento de cada sombrero, pueden ser usadas para crear un clima de pensamiento más claro, mejorar la comunicación y mejorar la creatividad en cualquier empresa.

Además, con esta herramienta, lograrán aplicar diferentes formas de pensar consciente y podrán desarrollar e incrementar habilidades para el buen desempeño de sus funciones.

 

Fuente: Rosa María Ibáñez Martínez es Master en PNL y Coach certificado así como instructora de Alianzas Estratégicas en Capacitación.

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Los equipos en apuros

Las organizaciones empezaron apostando a que implementar equipos de trabajo en líneas de producción era beneficioso y que obtendrían grandes mejoramientos con esto,  entre los beneficios esperados, estaban: aumento en la producción, disminución del scrap, mayores vueltas de inventario, reducción en el ausentismo, menor índice de rotación, mejoramiento sustancial en la calidad de los productos y en especial mayor satisfacción de los clientes, tanto internos como externos, sin contar el mejoramiento en el ambiente laboral.

 

Tanto las empresas como los miembros del los equipos, iniciaron esta aventura sumamente emocionados, pues claro, el pertenecer a un equipo, con la esperanza de participar, ser tomado en cuenta en las cosas que te afectan, el que tu opinión ahora sea escuchada por la gerencia, el compartir tus ideas y sentimientos con tus compañeros y muchas veces amigos, hace que la energía colectiva sea grande, pues bien, esto no es fantasía, así resulta de inicio, o acaso usted ¿no lo pensó y sintió igual cuando entro a trabajar a una empresa?, ¿O se sintió parte de un equipo al cual quería pertenecer?

Los equipos, en las experiencias que he vivido, de inicio dan esta sensación de logro y de superpoder, pero, debemos de tomar en cuenta algunos factores que en nuestra cultura se dan y que también son  normales en la evaluación de un grupo para ser equipo:

 

  • No estamos acostumbrados a colaborar, más bien nos hemos  desenvuelto en una cultura de competencia, que bien es apoyada por la gerencia  o compañía. Con ejemplos como: el área sobresaliente, el empleado del mes, las  comparaciones entre áreas, compañeros y demás, hacen que nuestra intención de  colaborar se vea minimizada.
  • Tendemos a reconocer los errores de los demás y hasta los propios,  pero no tomamos en cuenta ni los resultados positivos ni los esfuerzos  encaminados al resultado. Esto es tan sencillo de comprobar, es como pedirle  que haga una lista de cualidades y defectos y se dará cuanta que no le será  difícil enumerar los defectos, pero, ¿y las cualidades?
  • Uno de los problemas más fuertes de las agrupaciones es la  comunicación; si bien puede ser muy directa en cuanto a expresión de ideas, si  se exagera, la gente tiende a expresar sentimientos y llevarse mucho tiempo en  esto, sin encontrar solución a sus problemas, logrando sólo convertir las  juntas o sesiones individuales en lamentaciones y desahogos. Los equipos  requieren compartir tanto ideas como sentimientos, pero enfocados al objetivo  común, que normalmente se les olvida o sus procesos no son los adecuados para  encaminarlos a este fin común.

Algunos de estos factores son parte de nuestra cultura, pero también es cierto que todos los equipos en su desarrollo, se toparán con algunos problemas iguales o relacionados y la deficiencia que se tiene en las empresas, es no saber como manejarlos o qué hacer para ayudarlos a su desarrollo o madurez. Pensamos que trabajar en equipo era sólo el reunirlos, buscar un objetivo común y esperar los resultados.

Ahora las organizaciones, como sus miembros, están aprendiendo a identificar en qué etapa de madurez o desarrollo se encuentra su equipo y cuáles son las actividades que los líderes de los equipos -o quienes están apoyando- deben hacer para que éstos se desarrollen o maduren.

El reto actual no es formar equipo, es mantenerlo y también lograr que llegue a madurar lo más rápido posible, aunque los equipos seguramente retrocederán, y ese será un reto mayor, es fundamental la identificación de las causas y las acciones para apoyarlos. Afortunadamente ya existe experiencia y herramientas para hacerlo. Su reto será aplicarlas.

Fuente: Oscar H. Vázquez Guevara es Director de MDC Consultoría y Capacitación.

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Todo proceso de crecimiento y desarrollo personal empieza por el auto conocimiento: si no sé dónde estoy parado ahora, no podré saber hacia dónde dar el primer paso para alcanzar las metas de crecimiento personal.

El auto conocimiento me permite entender que yo soy el resultado de mis decisiones y acciones a lo largo de la vida. Que cada acción realizada ha dejado huellas en mí creando hábitos: algunos positivos, otros negativos. Asimismo comprendo que puedo cambiar y mejorar precisamente mediante pensamientos, emociones y acciones que se trasforman en hábitos y rasgos de mi personalidad.

Pero, no es suficiente conocerse, hay que valorarse, estimarse, quererse. Un auto conocimiento frío o hasta hostil me puede bloquear en vez de ayudar para el crecimiento. Es importante que me acepte como soy, y a partir de esta aceptación comprensiva y a veces compasiva, me puedo querer y precisamente porque me quiero vislumbro la posibilidad de mejorar y desarrollarme.

Al quererme, aprendo a valorar todo lo que me identifica, en particular mis emociones y sentimientos. El contactar con el propio organismo y con las emociones es el camino para conocerlas, expresarlas y manejarlas. En este proceso entiendo que la verdadera causa de mis emociones son mis pensamientos y creencias, mis recuerdos del pasado y mis preocupaciones para el futuro. Trabajando pensamientos, creencias, recuerdos y preocupaciones puedo regular mi mundo interior emocional y desde ahí realizar acciones más eficientes y maduras.

Al asumir la responsabilidad de mis emociones aprendo también a tomar las riendas de mi vida, a poner dentro de mí el control, así me vuelvo proactivo, dejo de echar la culpa a los demás o a esperar que las cosas sucedan.

El camino de la responsabilidad me lleva a decidir que quiero lograr en mi vida, qué tipo de persona quiero ser, qué metas quiero lograr: me vuelvo una persona orientada hacia las metas, una persona que sabe sacar provecho de la experiencia pasada, mirando el futuro y con los pies bien apoyados en el presente. Todo esto lo hago con método y no de manera improvisada.

Mi vida se vuelve tan valiosa que decido aprovechar el tiempo, que es precisamente lo que me queda de vida. Desarrollo habilidades de planeación, priorización y organización que me permiten un uso eficiente del tiempo.

En este proceso tengo siempre presente que no vivo aislado, que soy un ser social y relacional. Por lo tanto aprendo a convivir con los demás aceptando las diferencias y buscando negociar eficientemente acuerdos de convivencia enriquecedora en un paradigma “yo gano – tú ganas”.

Perfecciono mi capacidad de comunicación. Sin comunicación no hay relación, no hay negociación, no hay equipo. Entiendo que la calidad de mis relaciones depende en gran parte de la calidad de mi comunicación y por lo tanto me entreno en las habilidades comunicativas buscando ser siempre más asertivo.

Comprendo que no puedo lograr mis metas personales sin el apoyo de los demás. Comprendo que hay metas comunes que generan equipo y requieren sinergia. Aprendo así a trabajar en equipo, en el trabajo, en la familia y en la sociedad. Invierto todos los hábitos positivos desarrollados en la integración de equipos de alto rendimiento.

Finalmente me cuido, porque no hay resultado si se desgasta el recurso: busco un equilibrio de vida y trabajo.

Estos son los 10 hábitos, las 10 claves del éxito personal.
Y éste es el camino del desarrollo humano equilibrado.

 

Fuente: Marisol Espino es Directora General de Excellence Capacitación Ejecutiva, S.C.

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Una rápida lectura a los medios de comunicación actuales, nos dará un común denominador: Crisis. Crisis en sus diferentes facetas como la financiera, de valores y en nuestro México una evidente y lamentable crisis de seguridad.

En esta ocasión, nos enfocaremos en la crisis vivida por cientos de compañías en México debido a la pérdida de su posición competitiva en el mercado, lo que ha dado como resultado el cierre de un gran número de ellas o en el decremento significativo de sus operaciones. Para gran parte de los que se encuentran en el ámbito laboral actual, esta palabra es desafortunadamente familiar. Crecieron con ella, incluso algunos nacieron en medio de las crisis de las décadas anteriores, las macro devaluaciones del peso frente al dólar, lo que nos hace reflexionar acerca de que forma parte inherente de las actividades diarias.
Ante la crisis, las organizaciones suelen adoptar como suya la frase “renovarse o morir” y deciden emprender una serie de acciones inmediatas para salir de la situación. En ocasiones, estas actividades son producto de intensas sesiones de lluvia de ideas o (brainstorm) en las que se asignan responsables con fechas y objetivos. Estas actividades son usualmente lideradas por un responsable (champion) quien dará seguimiento puntual a cada una de ellas hasta su conclusión.

Esto a primera vista nos parece el camino correcto para salir de esta situación en la que se encuentra la compañía. Sin embargo, este sistema de trabajo puede presentar algunas deficiencias, entre las cuales podemos identificar:

· La falta de información de la situación competitiva real de la empresa tanto interna como externa.

· Falta de conocimiento de herramientas específicas de mejora.

Tener un parámetro de referencia inicial contra el cual se pueda comprobar la eficacia de las acciones emprendidas para atacar la crisis, es una de las ventajas de contar con la información completa real y confiable de la situación de la empresa. Su ausencia puede dar como resultado la ejecución de actividades sin observar los objetivos deseados. Su disponibilidad permitirá enfocar los recursos en forma eficiente.
Una vez que se dispone de la información real de la situación de la empresa, es necesario aplicar la herramienta correcta para el problema identificado.

El avance de los medios de comunicación como internet, ha propiciado una gran difusión acerca del uso de las herramientas de mejora de procesos, situación que anteriormente se realizaba en su mayoría por medios escritos como libros y revistas.

Existen actualmente gran variedad de técnicas de mejora disponibles en el mercado, que van de las simples y sencillas hasta las elaboradas y complejas, todas con sus ventajas y aplicaciones muy particulares.
Comentamos que una deficiencia incurrida por algunas empresas es el de realizar actividades con toda la “buena intención” en función del interés y empuje de las personas involucradas. Realizar estas actividades sin contar con el conocimiento específico de alguna de ellas en particular, dando por resultado largos tiempos de aplicación sin observar mejoras significativas en los procesos.

Por citar un ejemplo: Producto del análisis de la información inicial, se encomienda a un equipo de personas reducir los tiempos de cambio de un molde de la máquina inyectora dado los altos tiempos en los que se realiza actualmente. Los integrantes del equipo realizan las actividades en base a su conocimiento e iniciativa, desconociendo la existencia de una herramienta de mejora específicamente diseñada para lograr tal resultado: El cambio rápido de herramental, mejor conocido como el sistema Single Minute Exchange of Die (SMED).

Resulta obvio suponer que el equipo disminuirá los tiempos en la reducción de los tiempos de cambio del molde, es innegable que la experiencia adquirida en el proceso y el trabajo en equipo les dará ésa posibilidad, pero alcanzarán mayores beneficios y en un menor tiempo si utilizan una herramienta específicamente diseñada para lograr tal efecto en forma metodológica.
Situaciones como la anterior podemos comentar varias. El área de oportunidad está presente en las organizaciones que desean salir de la situación en la que se encuentran. Existe gran variedad de opciones de mejora que pueden ser usadas, como comentamos anteriormente, algunas sencillas, otras complejas.
El punto vital para las organizaciones es optimizar los recursos enfocados hacia el problema, utilizando la herramienta correcta en el tiempo correcto.

Fuente: Alejandro Pérez Méndez es Master Black Belt y Consultor de tiempo completo para MDC Consultoría y Capacitación

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