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Archive for the ‘empleos’ Category

Por: Do It Internacional

 

¿Siente que el tiempo no le alcanza para nada, vive a las carreras y tiene demasiadas cosas por hacer? Si su respuesta es afirmativa, es muy probable que usted tenga el Síndrome del Tiempo.

El Síndrome del Tiempo es una enfermedad de la vida moderna que normalmente empieza a desarrollarse cuando entramos al mundo corporativo. Cada vez tenemos más trabajo y menos tiempo y la enfermedad se va desarrollando en sus diferentes etapas hasta que llegamos a la fase terminal.

Etapa 1: Demasiadas cosas por hacer
Nunca en la historia de la humanidad, el ser humano había acumulado tantos pendientes en su vida. El nivel de exigencia del mundo moderno nos obliga a prepararnos mejor: además de terminar una licenciatura, tenemos que aprender inglés, realizar una maestría y mantenernos actualizados a través de diplomados y cursos. Cada año, nuestro jefe nos anima a trabajar más, superar nuevos retos y realizar más proyectos. Y si a eso le sumamos las múltiples opciones que nos da la vida moderna (viajes, ejercicio, Internet, cursos, libros, etc.) nuestra lista de pendientes puede llenar varias páginas de un cuaderno.

Etapa 2: Aumento de la velocidad
Como tenemos tanto que hacer, corremos como locos. Tenemos a nuestra disposición toda clase de artículos para “ahorrar tiempo”. Nuestros abuelos no contaban con horno microondas, lavadora, secadora, correo electrónico ni todos los aparatos que tenemos para liberar nuestro tiempo y sin embargo tenemos más cosas que hacer que ellos y corremos mucho más. Creemos que la solución es aumentar la velocidad y estamos obsesionados con la prisa.

Cuando tenemos que hacer una fila, nuestra cabeza genera toda clase de ecuaciones matemáticas para determinar la más corta y rápida y hasta nos comparamos con el señor de traje azul que se hizo en la otra fila para ver quién llega primero. Nos hacemos detrás del coche que tiene más probabilidades de arrancar primero cuando cambie el semáforo y ya no nos basta con ir a lugares de comida rápida sino que utilizamos el “drive thru” para apurarnos más.

Etapa 3: Dispersión
Aún con las carreras en que vivimos, el tiempo no alcanza. No sabemos por donde empezar y saltamos de una cosa a otra sin terminar ninguna. Así que decidimos hacer varias cosas a la vez. Aprovechamos para escribir e-mails mientras hablamos por teléfono y atendemos un visitante. Manejamos, hablamos por celular y comemos al mismo tiempo.

Etapa 4: Desequilibrio
Nuestra vida empieza a desequilibrarse. Ya no podemos darle el tiempo y la energía que requieren las personas que más nos importan. Descuidamos nuestra salud y no recargamos energía a través del descanso y actividades reparadoras. Si éste desequilibrio se prolonga por mucho tiempo, el Síndrome acaba en una crisis que se ve reflejada en problemas de salud, divorcio, hijos con problemas de falta de atención y pérdida del trabajo.

¿Y usted, en qué etapa se encuentra? La mayoría de personas que estamos en el mundo corporativo ya presentamos síntomas de desequilibrio en nuestras vidas y por eso es importante hacer consciencia de que el Síndrome del Tiempo está desarrollándose y tomar acciones para neutralizarlo. Aquí le presentamos algunos consejos prácticos:

1. Priorice:
Identifique las áreas de su vida que son más importantes para usted y defina acciones específicas para equilibrar estos aspectos. Decida por ejemplo, salir de la oficina más temprano un día a la semana, irse de vacaciones con su familia o empezar a hacer ejercicio.

2. Deje de correr:
La prisa solamente le traerá estrés y pobres resultados. Empiece por observarse cada vez que tenga ese sentimiento de andar a las carreras y pregúntese si vale la pena. La vida se nos pasa sin disfrutarla mientras corremos sin parar.

3. Aprenda a cambiar el ritmo:
Hay momentos que requieren velocidad, pero hay otros que requieren presencia. Cuando llegue a su casa, baje el ritmo y aproveche el tiempo que tiene con las personas más importantes en su vida. Coma con calma, disfrute de su comida y aprenda a recuperar la energía gastada.

4. Planee su día, todos los días:
La mejor inversión de tiempo que puede hacer es planear su día. Defina cuales son esas actividades realmente importantes que quiere realizar hoy y concéntrese en terminarlas. El éxito no se basa en la cantidad de cosas que haga, sino en que haga las que tienen mayor impacto en sus resultados.

5. Viva el presente: Sufrimos de estrés por estar pensando en lo que hicimos o dejamos de hacer y en lo que haremos o lo que pasará. Si logra concentrase únicamente en lo que pasa en este momento, logrará una vida más plena, satisfactoria y libre de estrés.

Colaboración de Do it Internacional, especialistas en efectividad www.doit.com.mx 

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El mundo actual de los negocios se ven inmersos en una dinámica acelerada de cambios en diferentes ámbitos de tecnología, procesos y competitividad.

Es importante desarrollar una Estrategia de Administración de Cambio a nivel Organizacional que permita tomar en cuenta al Capital Humano ante cualquier iniciativa.

La Administración del Cambio forma una herramienta poderosa que ayuda a la organización de manera interna a comprender y entender el cambio de manera positiva y proactiva acelerando este proceso y mitigando la resistencia.

Existen cuatro componentes que debe incluir una Estrategia Administración de Cambio en aspectos de Comunicación, Formación, Sensibilización y Alineamiento Estratégico.

 

Están acciones se traducen en las siguientes actividades:

  • Alinear las expectativas del Cambio a la Nueva Estrategia de Negocio involucrando a todos los niveles de la organización
  • Diseñar e implantar una estrategia de comunicación integral que permita manejar Cambio de manera formativa e informativa
  • Establecer un programa de Formación y entrenamiento que permita contar con el capital humano ser autosuficiente en información y conocimiento de la nueva herramienta
  • Implantar una estrategia de alineamiento estratégico que evalué la resistencia al cambio antes, durante y al finalizar el proceso de cambio Estas líneas de acción en complemento de una Asesoría a Externa permitirán a las organizaciones de hoy asegurar con mayor éxito cualquier proceso de cambio.
Fuente: Sergio Fragoso Mendoza es Director Comercial de Consulting Change Management SC.

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Empecé mi vida profesional trabajando para una gran empresa multinacional. Recién salido de la Universidad, conseguí lo que consideraba la mejor oportunidad de mi vida. Entré a trabajar a una organización con presencia en 52 países que ofrecía muchísimas oportunidades de desarrollo y crecimiento profesional.

En pocos días me di cuenta de que nada de lo que había aprendido en la Universidad era aplicable en la vida real y que tenía ante mi el gran reto de sobrevivir entre profesionales a los que admiraba mucho, y por supuesto, la única manera de hacerlo era: trabajar mucho.

Y trabajaba mucho. Recuerdo salir frecuentemente de mi oficina a las 11:00 de la noche, trabajar fines de semana y llevarme trabajo a casa. Tenía una visión clara: quería llegar a ser vicepresidente para América Latina y vivir como expatriado, preferiblemente en Miami.

 

 

En aquellos años, la vida era fácil. No tenía ningún problema con trabajar largas horas a la semana. Es más, me encantaba hacerlo, el trabajo era mi vida y la estaba viviendo como quería.

El problema empezó el día que me enamoré. De repente, existía otra cosa en mi vida que era igual o más importante que mi trabajo. Necesitaba tiempo para pasar con esa nueva persona maravillosa que había entrado en mi vida. Como ya andaba bastante ocupado, empecé a utilizar el tiempo que antes gastaba durmiendo para estar con ella. Nos veíamos frecuentemente en las noches y pasábamos todos los fines de semana bailando hasta la madrugada.

Aunque vivía bastante desvelado, el tiempo todavía me alcanzaba para lo que quería. Pero luego quise más. Quise estudiar una maestría, quise viajar por el mundo, quise casarme y tener hijos, quise aprender nuevas cosas y tener nuevas experiencias, quise tener una vida interior más rica.

De esta manera empezó mi nuevo oficio en la vida: el de equilibrista en la cuerda floja. Andaba caminando en las alturas, tratando de sostener al mismo tiempo una vida laboral llena de retos con una vida personal llena de satisfacciones. Todos los días se añadía nuevo peso en ambos extremos de la balanza. Iba ascendiendo en mi vida profesional y con ello adquiría nuevas responsabilidades y aumentaba la presión mientras que al mismo tiempo quería más tiempo para mi pareja, para mis hijos y para mí mismo.

Mantener la balanza equilibrada se convirtió en un verdadero problema. Por un lado, una vocecita susurraba en mi oído izquierdo: “estoy en los mejores años de mi vida, los cargos de vicepresidente son pocos y los aspirantes muchos. En unos años ya voy a estar muy viejo para el mercado laboral, así que más me vale esforzarme ahora y triunfar. Si no genero ingresos importantes en los próximos años, cómo voy a lograr la seguridad económica que quiero para mi y mi familia?”.

Mientras que en mi oído derecho otra voz me decía: “estoy en los mejores años de mi vida, mis hijos están chiquitos y no me quiero perder el verlos crecer. La vida se pasa muy rápido y si no le dedico tiempo a las cosas que quiero hacer y aprender, luego voy a estar muy viejo para hacerlo”.

Después de muchos años de estar dedicado al tema de manejo efectivo del tiempo, puedo ver que mi experiencia durante estos primeros años de mi vida laboral no es única. Todos los días, nuestros clientes nos comparten su lucha por mantener una vida equilibrada. Tenemos muchos sueños, tanto laborales como personales, y no vemos cómo poder cumplirlos todos. Sentimos que solamente hay dos caminos: el del super-ejecutivo, que implica grandes satisfacciones y grandes sacrificios o el del fracaso, que implica quedarnos sin trabajo y perder la estabilidad económica.

De hecho, la mayoría de la gente ni siquiera se cuestiona el tema. Ponerse a pensar en todo lo que quiero hacer con mi vida, definir qué es lo que realmente me importa y tomar acciones al respecto es ponerme más trabajo del que ya tengo, así que lo más fácil es levantarme como todos los días e ir a trabajar.

No tomar ninguna decisión es decidir de todas formas. Dejar que la vida nos lleve, en lugar de definir a donde queremos ir, es decidir que los demás fijen nuestras prioridades. Es más fácil caminar con los ojos vendados y ver después a donde nos lleva el camino.

El problema que esto trae, es que muchas veces perdemos cosas que realmente nos importan y nos damos cuenta demasiado tarde. Cientos de clientes nos comparten cómo, al no lograr una vida más balanceada, han perdido su salud, su relación de pareja, ver crecer a sus hijos o su trabajo. Y una gran parte de ellos, siente que no había otra salida, que la empresa donde trabajan exige eso de ellos, que su jefe los hace quedarse hasta tarde, que así es el mundo… en fin. Estoy convencido de que el único responsable de nuestra vida somos nosotros mismos y que la única forma de lograr lo que queremos es saber qué queremos y tomar acciones para lograrlo.

¿Es realista, en el mundo moderno, tener una vida equilibrada entre el trabajo y lo personal? Depende a lo que llamemos equilibrado. Si queremos completar todos los días nuestra lista de pendientes laborales, llevar y recoger a los niños en la escuela, estudiar la maestría, hacer ejercicio, dedicarle suficiente tiempo a nuestros hobbies favoritos, ver los noticieros y hacer las otras 50 cosas que queremos… pues no. No se puede.

Pero si una vida equilibrada significa lograr hacer lo que realmente nos importa, darle tiempo a esas cosas que son verdaderamente significativas para cada uno de nosotros, entonces la respuesta es sí es posible.

El primer paso es, por lo tanto, definir que es lo que realmente queremos hacer. Cuáles son esas áreas en nuestra vida que queremos disfrutar, que cosas no nos queremos perder Y con eso claro, concentrar nuestros esfuerzos en lograrlo.

Entre todas nuestras actividades, el trabajo es la que, mal manejada, nos puede llevar a un mayor desequilibrio. Pasamos la mayor parte de nuestro día y siempre hay mucho que hacer. Recuerdo que de joven pensaba que, si se me apareciera el genio de la lámpara de Aladino, mi deseo sería que el mundo parara dos semanas para ponerme al día con todo el trabajo pendiente. Pues el genio no ha aparecido ni el mundo no ha parado hasta ahora y todavía sigo atrasado.

Para lograr un balance de vida, lo primero que hay que hacer es entender que no vamos a poder hacer todo lo que queremos, en el tiempo en que quisiéramos. Que la meta del día no debe ser completar toda la lista de tareas, sino hacer aquellas que realmente logran resultados.

Es muy fácil perderse en el mar de cosas pendientes y trabajar largas horas. Así cómo la clave para tener una vida plena es saber cuales son mis prioridades en la vida, la clave para ser exitoso laboralmente, es saber cuales son las prioridades en el trabajo.

No cumplí mi sueño de juventud de llegar a ser vicepresidente para Latinoamérica de esa organización, no fui expatriado ni viví en Miami. ¿Hubiera podido lograrlo? Claro que sí. Lo que pasó es que en el camino me dí cuenta que ese sueño no era realmente mió, era prestado. Era el sueño de mis compañeros de trabajo y coordinaba perfectamente lo que yo sentía que todos esperaban de mí. Pero cuando puse mi vida en la balanza, descubrí que mis sueños eran otros.

Hoy puedo decir que he vivido como he querido. Soy director para Latinoamérica de mi propia organización, tengo una vida laboral llena de retos y satisfacciones, una familia que me disfruto inmensamente y varias actividades extra-laborales que completan mi vida satisfactoriamente.

Sigo en el oficio de equilibrista. Todavía me mantengo en la cuerda floja balanceando todas estas actividades, pero saber qué es lo que realmente es importante para mi y concentrarme en resultados me mantiene en las alturas!!

Fuente: Julián Jordan Do it Internacional

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Pescando Clientes

 

Por: Oscar Marcos Gómez

 

Uno de mis pasatiempos favoritos es la pesca en agua dulce, hace unas semanas salí a pescar con mis nietos, no nos fue bien, pero lo intentaremos de nuevo otro día y sé que tendremos éxito y si no lo tenemos, lo intentaremos de nuevo.

Es muy interesante ver cómo relacionamos la pesca con las ventas, al momento de ir a “Pescar Clientes”.

Algunas cualidades que debe tener un “Pescador de Clientes”; un buen Vendedor-Consultor :

1. Un buen pescador debe de tener paciencia. Debe aprender a esperar pacientemente hasta que el pez pique la carnada, si el pescador no puede quedarse quieto y tranquilo nunca podrá ser un buen pescador. Debemos de intentar nuevas formas de llegar al Cliente, cambiar la carnada “la oferta” las veces que sea necesario para que le sea más atractiva.

2. Debe tener perseverancia. Debe aprender a no descorazonarse nunca, siempre volver a probar un vez más, y otra vez más. Si un Cliente dijo que no esta vez, es probable que no le ofrecimos lo que realmente necesita, intentémoslo de nuevo.

3. Debe de tener coraje. Debe de estar dispuesto a correr riesgos y a enfrentar la furia del mar y los vientos. Debemos de saber cómo enfrentar a nuestra competencia y no por precio.

4. Debe de tener una noción exacta del momento preciso. El buen pescador sabe muy bien cuándo ir de pesca y cuándo quedarse en casa. Debemos de encontrar el momento adecuado para hacer nuestra presentación a la persona adecuada.

5. Debe de tener la carnada precisa para cada pez. Cada pez responde a un tipo distinto de carnada. Cada Cliente busca que se le satisfagan sus necesidades en específico, ¿Las conocemos? cada Cliente es diferente a los demás.

6. El buen pescador debe mantenerse oculto. Si su presencia es demasiado manifiesta, si su sombra cae sobre el agua, los peces no se acercaran. Nuestras campañas de marketing deben de ser con el llamado marketing de guerrilla, donde de repente aparece nuestra oferta y causa un impacto no esperado en nuestros Clientes.

7. Un buen pescador debe saber reconocer que tipo de pez fue el que pescó, vale la pena quedarse con él o regresarlo al agua. Hay una frase entre los pescadores que dice: “Usa tu instinto para pescar una trucha y tu inteligencia para decidir qué hacer con ella”.

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En el medio laboral, se observan regularmente las consecuencias del consumo excesivo de alcohol, ya que el alcoholismo comienza a manifestarse de forma clara cuando el sujeto alcanza su mayor nivel de productividad, es decir, entre los 30 y 45 años.

Un estudio en Detroit señaló que el alcohólico tiene siete veces más riesgo de sufrir accidentes, 16 veces más peligro de morir en accidente de tránsito, una tendencia nueve veces mayor al divorcio y un riesgo tres veces mayor de que sus hijos hereden defectos congéni-tos que repercutirán en su desempeño laboral y social. Además, los bebedores excesivos tienen un índice de ausen-i^smo por enfermedad y acci-üAntabilidad superior al de un empleado regular.

La Organización Internacional de Trabajo (OIT) estima que el consumo excesivo de bebidas alcohólicas afecta del 10% al 15% de la población adulta mundial, y un 10% de la mano de obra de las empresas tiene problemas de alcoholismo o drogas. Estos trabajadores pueden ocasionar hasta el 80% de los problemas de personal.

Es difícil detectar y reconocer estos problemas a tiempo para que pueda sobrevenir algún tipo de ayuda, y generalmente afloran cuando son irreparables o de muy costosa solución. Las empresas tienden a negar o ignorar la existencia de dependientes al alcohol porque consideran que aceptar el problema proyecta una imagen de debilidad organizacional y/o ineficiencia en la selección de personal.

A raíz de estas situaciones han surgido diversos programas cuyas consultas se basan más en el rendimiento laboral que en la identificación de la dependencia alcohólica. Entonces, salen a relucir otros tipos de problemas que no son exclusivos a la toxicomanía, como desaveniencias matrimoniales, dificultades financieras y otros.

Sin embargo, se ha logrado implementar dentro de las empresas programas de detección y tratamiento de la dependencia al alcohol y otras drogas, que representan un avance innegable.

 

Posible causas

Factores ambientales que pueden influir decisivamente en el hábito de beber:

* Disponibilidad de alcohol o drogas.

* La presión ejercida por la sociedad.

* El alto grado de movilidad laboral, que aleja a los trabajadores de la influencia estabilizante del hogar.

* La relativa libertad respecto a toda vigilancia.

 

Carreras relacionadas con el alcoholismo

Según algunos estudios, existen algunas ocupaciones con mayor riesgo de consumir bebidas alcohólicas en exceso. Estos estudios son refrendados por datos procedentes de los programas de lucha contra el alcoholismo y de cifras de mortalidad por cirrosis hepática.

Entre los oficios con mayor inclinación al alcoholismo están las profesiones vinculadas al mar, abogados, ejecutivos de empresas, militares, conductores de distancia larga, pilotos de avión y trabajadores de la construcción.

Las hipótesis plantean que las posibles causas de abuso de alcohol en estas profesiones son la soledad, la tensión como producto de situaciones de estrés, la monotonía, la deshidratación que se compensa con bebidas alcohólicas en lugar de agua, y la movilidad constante.

Hay que recalcar que el problema no es exclusivo de estas profesiones, ya que es una enfermedad que se encuentra en todos los niveles y en todos los tipos de ocupaciones e industrias.

Ejecutivos alcohólicos.

Se desconoce el porcentaje de ejecutivos que sufren problemas de alcoholismo pero se sabe que existe un número significativo. Esto representa gastos a la compañía ya que son empleados en los cuales se invierte en adiestramientos costosos, devengan altos salarios, y están calificados para la toma de decisiones importantes que repercuten gradualmente en la imagen de la empresa.

El Consejo Nacional para Prevenir el Alcoholismo considera que las edades de mayor riesgo para el desarrollo del alcoholismo fluctúan entre los 35 y 50 años, es decir, cuando estos profesionales hacen su mayor aportación.

 

Recomendaciones

El departamento de recursos humanos puede seguir algunas recomendaciones para manejar este problema entre el personal de la empresa.

1. Realizar exámenes médicos periódicamente para detectar a tiempo cualquier disfunción física y mental.

2. Fomentar charlas y campañas de divulgación con respecto a los daños a la salud causados por el consumo de alcohol y otras drogas, así como incluir otros temas relacionados con la salud.

3. Entrenar a los supervisores y jefes de departamento en la identificación temprana de los casos de abuso de alcohol y otras drogas, al igual que problemas de conducta.

4. Manejar todos los casos de adicción de alcohol (o cualquier otra droga) de manera confidencial.

5. Involucrar a los familiares del personal en las distintas actividades recreativas y deportivas como vehículo de integración familiar.

En resumen, el departamento de recursos humanos debe educar al personal sobre lo que conlleva el alcoholismo y evitar situaciones que inducen a su consumo lo que ahorrará a la empresa y a sus colaboradores malestares económicos y emocionales.

Fuente: RRHH-Web.com

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Por qué se van los trabajadores

En algunos casos por cambio de liderato en la empresa o bien, la calidad de las decisiones de la directiva decae, o los nuevos líderes, que todavía no se han ganado la confianza de los empleados o con los que todavía no se sienten del todo bien, toman el mando.

En otros por los conflictos que existen con los supervisores inmediatos.

Las personas pueden dejar la organización porque su relación con los jefes resulta estresante o problemática, y no ven ninguna opción en su empresa.

Para algunos si se van los buenos amigos no tiene sentido quedarse en la empresa. Puede que uno o dos colegas que gustan al empleado y por los que él siente verdadero respeto dejan la organización, llevándose un vínculo de afiliación significativo.

Igualmente, un cambio desfavorable de responsabilidades puede ser el detonante. Cuando, por alguna razón, las responsabilidades laborales cambian y ya el trabajo no seduce ni proporciona sentido o estímulo, el empleado se irà.

Si existe problemas con el equilibrio de la vida laboral el empleado puede renunciar. Los empleados cuyas responsabilidades laborales les separan de sus amistades o de su familia por continuos períodos de tiempo pierden el interés por su trabajo.

Por qué se quedan los trabajadores

Las personas se mantienen en una empresa por diversas razones, entre las que se incluye la seguridad en el trabajo, una cultura profesional que reconoce la importancia de una vida laboral equilibrada, el reconocimiento de un trabajo bien hecho, un horario flexible y un sentido depertenencia.

Estas razones pueden variar ostensiblemente dependiendo del país.Sin embargo, en esas culturas donde se concibe que las personas puedan cambiar de trabajo con libertad, la mayor motivación para quedarse en una empresa reside en:

Orgullo de la organización. Las personas desean trabajar para empresas bien dirigidas, lideradas por directivos de alto nivel y con recursos.

El respeto al supervisor. Las relaciones entre el empleado y el supervisor son sumamente importantes. Es más proba­ble que las personas se queden si tienen un supervisor al que respetan y que les apoya. Ese es factor sobre el que usted, como directivo, tiene más control, así como el mayor número de oportunidades para incrementar la retención.

Unas compensaciones justas. Las personas también desean trabajar para empresas que ofrecen unas compensaciones justas. Eso incluye no sólo unos salarios competitivos, sino tam­bién compensaciones intangibles como son la oportunidad de aprender, crecer y conseguir unas metas. Su control de los salarios puede que sea limitado, pero puede compensar a las personas que desea retener con asignaciones interesantes.

La afiliación. La oportunidad de trabajar con colegas respetables y compatibles es otro elemento que para algunas personas resulta esencial.

Un trabajo significativo. Finalmente, las personas desean trabajar para aquellas empresas que les permiten realizar esa clase de trabajo que más seduce a sus intereses. La satisfacción y la estimulación en el trabajo nos hace a todos noso­tros más productivos.

Fuente: RRHH-Web.com

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Cuando estamos buscando empleo, siempre pensamos en las posibles preguntas que nos pueden formular y cómo debemos contestarlas.

Sin embargo, cuando es el caso contrario, cuando nosotros somos quienes debemos entrevistar a un candidato para una posición laboral vacante, por ejemplo, en nuestro departamento, no sabemos que preguntar.

 Es importante comprender que la entrevista laboral tiene como objetivo  comprobar dos puntos esenciales:

  • Que la persona puede hacer el trabajo.
  • Que encaja con el personal del departamento; es decir, que se acoplará bien a la cultura organizacional.

Recomendaciones para el entrevistador

A continuación, algunas recomendaciones para cuando sé es el entrevistador

Solamente se debe citar a entrevista a aquellas personas que hayan pasado un primer filtro por teléfono o internet {chat o e-mail).

La forma cómo uno se conduce durante la entrevista le dirá al candidato cómo es nuestro estilo de trabajo y el de la empresa.

No se debe hacer esperar el candidato ni tomar llamadas telefónicas durante la entrevista, ya que no se verá bien.

Se debe reservar un tiempo adecuado para la entrevista y leer la hoja de vida o currículum antes de la hora fijada.

Ejemplos de preguntas del entrevistador

En cuanto a las preguntas que debe formular el entrevistador, son necesarias incluir aquéllas  sobre conductas. En otras palabras, las que lleven al candidato a revelar facetas de su carácter que permitan ver cómo reaccionaría bajo la presión que pueda encontrar en la posición a la cual aplica.

Algunos ejemplos:

Cuéntame sobre una situación en que hiciste el trabajo aún cuando se dieron problemas imprevistos.

Háblame sobre cómo lograste una presentación exitosa para un posible cliente.

Tuviste que tomar una decisión rápidamente.  Explícame cómo fue?

¿Qué problemas te impidieron llegar temprano al trabajo? ¿Cuán frecuente ocurría esto?

Cuéntame cómo manejaste la situación de dos compañeros de trabajo que no se llevaban bien.

Cómo manejaste la situación cuando tuviste un desacuerdo con un compañero de trabajo.

Dame un ejemplo donde has tenido que usar tu poder de persuasión para que alguien hiciera algo.

Si durante el día se presenta un imprevisto y debes rápidamente encargarte de otra tarea, ¿cómo afecta esto tu humor?

Describe tu última evaluación. ¿Qué aspectos deberías mejorar?

¿Cómo has reaccionado cuando has descubierto que un empleado está robando?

Si el trabajo es por turnos: ¿Cómo reaccionas cuando tu reemplazo se enferma y el sustituto no llega a tiempo y tienes que hacer el siguiente turno?

Dé un ejemplo de un reconocimiento recibido y explica como lo lograste.

Cómo manejaste la situación más frustrante en tu anterior posición.

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