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Posts Tagged ‘tiempo’

Fuente: http://www.losrecursoshumanos.com/ahorro-de-recursos-en-las-empresas/


El ahorro de recursos en las empresas es un tema de actualidad para muchisimos directivos. Algunos de los beneficios incluyen la reducción de los costes laborales por hacer las cosas de manera más eficiente y eficaz para ahorrar tiempo, dinero y evitar el despilfarro.

Para maximizar su impacto, cuando sea posible:

ahorrar-recursos-empresaI) involucre a su equipo o compañeros de trabajo para generar ideas y soluciones

II) tome algún tiempo para desarrollar un plan y construir de una manera de medir su impacto

III) considere hacer una cierta investigación en los ahorros y beneficios de los cambios propuestos a subir con

IV) comparta sus hallazgos y avances con toda su organización, incluyendo la gestión.


Ahorro de energía en la empresa

Luz

  • Apagar las luces en las salas vacías.
  • Utilice la luz del día cuando sea posible. Es gratis y más agradable que la luz artificial.
  • Evalúe cambios de horarios para aprovechar la luz del día. En muchas ciudades de Estados Unidos el horario laboral es de 7 a 15 hs para aprovechar la luz del día inclusive en invierno.
  • Sólo utilice las luces necesarias. Por ejemplo, un maestro que trabaja solo en un salón de clases puede requerir solamente la fila de luces por encima de su escritorio.
  • Use luces de bajo consumo. Las lámparas LED duran 50.000 horas y su costo es bajísimo. Los tubos fluorescentes delgados a menudo pueden ser utilizados como sustitutos de tubos de mayor grosor, y utilizan 25% menos de electricidad.
  • Asegúrese de usar luces exteriores sólo cuando sea necesario.
  • Las grandes iluminaciones de oficians o torres de oficinas de noche están mal vistas por la sociedad y consumen muchisimos recursos.
  • La limpieza de las oficinas puede realizarse en las primeras horas del alba en lugar de realizarla por la noche, cuando se necesitarán varias horas de iluminación artificial post-jornada laboral.

Calefacción

  • Las temperaturas no deben ser de más de 19° C en zonas de oficinas. Las válvulas termostáticas de radiadores se deben dejar en la posición 2-3, y se modulará para mantener los niveles de confort.
  • Mantenga las puertas y ventanas cerradas mientras la calefacción está encendida. Las puertas y ventanas abiertas permiten que el aire caliente se escape y el aire frío de entrar.
  • Asegurarse que los radiadores no están bloqueados con muebles, esto afecta el calor a disposición de la habitación.
  • Evitar el calentamiento de los espacios no utilizados, tales como pasillos, almacenes y depósitos.
  • Regular la temperatura dependiendo la cantidad de gente ne una sala. Por ejemplo en una gran sala de reuniones no requiere la misma calefacción para 30 personas que para 5 personas.
  • Comunicar cualquier cambio que afectan a los niveles de confort tales como ventanas y puertas con corrientes de aire. Una reparación simple podría ahorrar energía y mejorar la comodidad de los usuarios.

Ahorro de papel en la empresa

  • Colocar la menor cantidad de impresoras, a fin de desincentivar la impresión de papel y el consumo de tinta.
  • Las hojas impresas de una faz que ya no sirvan deben guardarse para ser utilizadas de la segunda faz.

Ahorro del agua en la empresa

  • Regular el agua de sanitarios. El volumen de agua del vater y de los grifos se puede regular con la ayuda de un técnico. Algunas empresas utilizan aguas grises para el vater, como la empresa Buquebus que utiliza en sus ferrys agua que extrae del río y luego es filtrada para la descarga de los váters, evitando utilizar el agua potable.
  • Verificar la temperatura del agua correctamente. El agua caliente debe estar a 60 ° C para proteger contra la legionela. Evitar las canillas o grifos goteando permanentemente.
  • Controlar periódicamente que las cisternas de los vaters para que estén funcionando correctamente. Una vez llenas, el agua debe cortar y deben funcionar sólo cuando el edificio esté ocupado.

Ahorro del tiempo. El tiempo es un recurso valioso que necesita ser administrado.

  • Poner un tiempo para “reuniones”. Las reuniones eternas o de mediodía o día entero son improductivas. Las reuniones no pueden durar más de media hora para tratar lo justo e importante, el resto puede gestionarse por correo electrónico.
  • Establecer objetivos y tareas con check list, mensuales, semanales y diarias.

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Hace no mucho, conocíamos que España era el tercer país de la Unión Europea con la jornada laboral más larga, y que los españoles son los trabajadores, del mismo ámbito territorial, que menos producen. Extraña paradoja que después de mantenernos en el puesto de trabajo durante, más tiempo que al resto de ciudadanos europeos, nos sitúa a la cola de producción. Parece claro que estar sentado en una silla, no equivale a estar trabajando, y se puede convertir en un tormento cuando uno sabe que ha dejado un montón de cosas por resolver en casa. Todo ello nos aleja de los estándares de calidad de vida de otros países de la Unión Europea. Pero, ¿Qué ocurre?.

A simple vista, la respuesta parece fácil: todo el tiempo que permanecemos en el puesto de trabajo no lo empleamos en trabajar, y se comienza a oír hablar de “absentismo mental”. En este sentido, D. Ignacio Buqueras y Bach, Presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, a una pregunta de un periodista, contestaba: “Habrá que estar atentos a este fenómeno, que se conoce como absentismo mental, y que empieza a ser más grave que la ausencia física”. Es claro que vivimos en un país en el que impera la cultura de la presencia, y en la que parece que lo que realmente es importante es el número de horas que permanecemos en el puesto de trabajo, y no la productividad obtenida. También parece claro que si queremos conciliar vida familiar con vida laboral, se hace necesario un cambio de paradigma, evolución hacia la cultura de la eficiencia, en la que prime el rendimiento sobre el número de horas. No es la presencia, la variable que se relaciona directamente con la eficiencia, sino la motivación.

Sin embargo, a pesar de nuestra tendencia al “presentismo”, los nuevos profesionales, priorizan sobre el sueldo, otras necesidades, a la hora de definir un trabajo como satisfactorio o bueno. Estos aspectos tienen que ver con el tiempo que les queda para estar con sus hijos, o disfrutarlo con su familia y amigos, o dar cobertura a otras inquietudes personales. Algunos empresarios, más allá de una mera estrategia de marketing, ya son sensibles a estas necesidades, y no interesándoles la presencia por la presencia, instauran modelos de trabajo basados en objetivos, y no así en número de horas presente en el puesto de trabajo, flexibilizan la jornada laboral o permiten realizar parte de trabajo en casa.

Fue Coca Cola la que lanzó un anuncio, en el que una trabajadora era aplaudida por todos sus compañeros, al irse del trabajo antes que su jefe, algo que hasta que no cambiemos de paradigma y de creencias, para algunos no dejará de ser un sueño irrealizable. John Scott, presidente de la auditora y consultora KPMG, en España, expuso en una de sus ponencias que, en España, “cuando se les dice a los trabajadores que se pueden ir a las seis, no se van”, debido a un freno “cultural”, e invitó a los empresarios a cambiar este freno cultural, y en la misma línea hizo saber a los empleados que “lo que cuenta es el trabajo que haces, y no el que te ven que haces”, porque “no hay premio por trabajar hasta las nueve o las diez de la noche”.

Convengamos que la respuesta a todo esto, ha de ser individual, no obstante, el empresario o directivo tiene especial responsabilidad en que los trabajadores aprovechen todas sus horas laborales presenciales, en beneficio también del propio trabajador, por ejemplo evitando que se den tiempos muertos en los que sea prácticamente imposible hacer nada, planificando los objetivos por plazos, o diseñando y preparando las reuniones con objetivos claros y horas estrictas de inicio y finalización. Exigir puntualidad evita grandes pérdidas de tiempo a los que son puntuales. Los directivos son el espejo, en el que se miran los empleados, sobre cómo utilizar eficazmente el tiempo de trabajo, y muy a menudo, son ellos los que tienen serias carencias para administrar bien su tiempo.

La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, con el objetivo de facilitar la conciliación entre vida familiar y laboral elaboró el Decálogo para la racionalización de horarios en el mercado laboral, con el objetivo de erradicar los hábitos que perjudican la productividad y fomentar la racionalización de horarios. Simplemente los citamos de manera sucinta:

1. Separe lo personal de lo laboral.

2. Priorice: no todo es urgente.

3. Aprenda a decir “no”.

4. Planifíquese.

5. Sea respetuoso con su tiempo y con el de los demás.

6. Sea puntual.

7. Evite y combata, dentro de lo posible, el “presentismo”.

8. Convoque reuniones sólo cuando sea necesario.

9. Organice sus reuniones para que no se extiendan más allá de lo debido.

10. Sustituya las comidas de trabajo por desayunos de trabajo.

Finalmente, a nadie se le escapa que incrementar las relaciones entre empresa y familia conduce a una mejora en la calidad del empleo y en la calidad de vida, pero esto implica madurez en todos los agentes implicados y un cambio en nuestra manera de situarnos ante el trabajo. Lo que sí es evidente, es que con la conciliación se puede conseguir un aumento en la productividad, una disminución del absentismo físico y mental, y una mejor imagen de nuestra empresa.

 

Fuente: http://www.rrhhmagazine.com/articulos.asp?id=1228

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Según un reciente estudio de la consultora norteamericana Leadership IQ, seis horas a la semana es el tiempo óptimo para compartir con el jefe. Tanto por debajo como por encima de estas horas, bajan los niveles de motivación y compromiso con la empresa, además de la productividad.

En concreto, las personas que pasan ese número optimo de horas interactuando directamente con el jefe resultan estar un 29% más inspiradas, un 30% más comprometidas, un 16% más innovadoras y un 15% más motivados que aquellos que pasan sólo una hora a la semana.

Sin embargo, nada en exceso es bueno. Cuando las personas pasan más de seis horas interactuando con su líder, estos indicadores también disminuyen. LeadershipIQ sostiene que más de seis horas semanales con un superior directo perjudican seriamente esos niveles de motivación y creatividad. Mark Murphy, responsable de la investigación, sostiene que ese exceso de tiempo con el jefe “se transforma en algo contraproducente e irritante”.

El papel de los canales de comunicación
En el efecto de las horas de interacción con el jefe, el estudio deja claro que los canales también juegan un papel importante. Entre las personas que sólo pasan una hora por semana interactuando con su líder, el 33% de ese tiempo se gasta en la interacción cara a cara y el 42% se gasta a través de correo electrónico.

Por el contrario, aquellos que pasan seis horas por semana interactuando con su líder gastan mucho más de su tiempo (48%) en las interacciones cara a cara, y mucho menos de su tiempo (27%) que interactúan a través de correo electrónico. Así, el porcentaje de interacción cara a cara resulta tener un papel fundamental.

IQ Liderazgo, una empresa de formación de liderazgo y de la investigación, compiló estos resultados tras encuestar a 32.410 ejecutivos, gerentes y empleados estadounidenses y canadienses entre enero y mayo de 2014, procedentes de una amplia gama de sectores, edades y niveles de organización y de compensación.

Fuente: http://www.equiposytalento.com/

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